Buscan alternativas para generar ingresos y permanecer en la ciudad, en espera de respuesta a trámites
FRANCISCO BACILIO/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Tapachula enfrenta una presión migratoria que rebasa los registros disponibles sobre quienes permanecen en la ciudad, respecto a ello, organizaciones civiles calculan que más de 60 mil personas migrantes continúan varadas en la frontera sur, mientras los retrasos para resolver sus trámites han prolongado su estancia, dificultado el acceso a empleos y vivienda.
Una muestra de esas condiciones se encuentra en las calles donde se estiman que más de 700 extranjeros viven actualmente en espacios públicos como parques, jardines y banquetas, ante la falta de recursos para cubrir una renta y las dificultades para incorporarse a un empleo formal.
El rezago también puede observarse en las cifras de la COMAR, entre enero y junio del 2026, la oficina de Tapachula registró siete mil 873 solicitudes admitidas a trámite, la cifra más alta entre las sedes de la dependencia y en todo México fueron admitidos 16 mil 314 expedientes durante ese lapso.
La legislación establece un plazo de 45 días hábiles para emitir una resolución sobre una solicitud de refugio, con posibilidad de extenderlo por otros 45 días cuando existen causas previstas por la ley, sin embargo, organizaciones que acompañan a la población extranjera han documentado esperas que rebasan ampliamente ese periodo.
En abril, el Centro de Dignificación Humana reportó alrededor de siete mil personas en proceso de firmas ante la COMAR y otras seis mil que aún aguardaban el inicio de su trámite, también fueron registrados casos de solicitantes con más de un año de espera para obtener una definición sobre su situación.
La demora tiene una repercusión directa en las condiciones económicas de quienes permanecen en la frontera y no existe un salario oficial para la población migrante en Tapachula, aunque testimonios recogidos este año muestran que algunos recurren a trabajos informales con ingresos reducidos.
Un caso documentado en abril corresponde a una trabajadora haitiana que recibía dos mil pesos por semana en labores agrícolas antes de abandonar ese empleo por las extensas jornadas.
En este escenario, el transporte público aparece como una de las actividades donde algunos extranjeros han conseguido una fuente de ingresos, representantes del sector calculan que cerca del 40 por ciento de los conductores de taxis y colectivos serían migrantes, principalmente cubanos, aunque la cifra no forma parte de una estadística oficial.
La Secretaría de Movilidad y Transporte del Estado de Chiapas no dispone de un padrón público que permita conocer la nacionalidad de los operadores.
El registro está vinculado principalmente con los concesionarios y propietarios de las unidades, por lo que no existe una cifra gubernamental que confirme la proporción señalada por los transportistas.
El panorama coloca al transporte público dentro de una realidad más amplia y mientras miles de extranjeros permanecen en espera de resolver su situación migratoria, algunos buscan alternativas para generar ingresos y permanecer en Tapachula.
La falta de un registro específico impide determinar con exactitud cuántos han encontrado en el volante una fuente de sustento.
Hasta ahora, tampoco existe una cifra oficial que permita establecer cuántas personas extranjeras llegaronespecíficamente a Tapachula durante 2026, lo que sí muestran los registros disponibles es que la ciudad mantiene una elevada demanda de atención migratoria y que siete mil 873 solicitudes fueron admitidas a trámite por la COMAR durante el primer semestre del año.









































