El precio del costal de elote se disparó de 400 a 650 pesos en mercados locales
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La crisis por la falta de maíz en Chiapas dejó de ser un problema exclusivo de los campos agrícolas para trasladarse directamente a las calles, puestos y cocinas tradicionales del estado.
Vendedoras de pozol, elotes preparados y esquites enfrentan un panorama crítico debido al desabasto del grano y al drástico incremento en el precio de su materia prima fundamental, una situación que amenaza la rentabilidad de comercios que sostienen la economía de cientos de familias chiapanecas.
En los principales centros de abasto de la entidad, el impacto ha sido inmediato. El costal de elote, que habitualmente se cotizaba en 400 pesos, alcanzó en días recientes un precio de hasta 650 pesos, lo que representa un aumento superior al 60 por ciento en el costo de adquisición para las procesadoras y vendedoras al menor.
Doña María Elena Ruiz, con más de 15 años elaborando pozol tradicional en el mercado público, relató cómo el desabasto de maíz blanqual ha reducido al mínimo sus márgenes de ganancia.
“Antes comprábamos el costal en 400 pesos y nos rendía para sacar el día y dejar algo de ganancia. Ahorita nos lo están dando en 650 pesos si bien nos va, porque a veces ni se consigue. El maíz viene escaso, más chico y más caro. No le podemos subir mucho al vaso de pozol porque la gente se molesta o deja de comprar, pero nosotras ya no estamos sacando ni para recuperar lo invertido”.
El fenómeno afecta por igual a quienes transforman el maíz en botanas urbanas y alimentos nocturnos. Los puestos de elotes asados, hervidos y esquites sufren el encarecimiento diario del insumo. Para mantener la clientela, muchas vendedoras han tenido que absorber el sobrecosto, sacrificando sus ingresos familiares o reduciendo las porciones ofertadas.
Guadalupe López, comerciante de esquites y elotes preparados en el centro de la ciudad, explicó la encrucijada económica a la que se enfrentan diariamente al acudir con los mayoristas.
“Un costal a 650 pesos es un golpe fuertísimo para nosotras. Nos dicen los proveedores que no hay maíz en las milpas por la falta de lluvias y porque los fletes vienen más caros. Para preparar los esquites necesitamos varios costales a la semana, más el queso, la mayonesa y el gas, que tampoco bajan. Si subimos el elote preparado la gente ya lo piensa para comprar. Estamos trabajando prácticamente al día y con la angustia de que mañana vuelva a subir”.
La falta de grano local ha obligado a los introductores a traer elotes y maíz desde otras entidades o regiones distantes, lo que encarece el flete y deteriora la frescura del producto. Esta cadena de afectaciones repercute en la gastronomía popular, donde el pozol bebida emblemática a base de maíz cacao o blanco y los derivados del elote constituyen la base del sustento de miles de mujeres trabajadoras.
Por su parte, la señora Carmen Cruz, vendedora ambulante de elotes hervidos, hizo un llamado a las autoridades y comercializadores para buscar alternativas que frenen la especulación en los precios.
“El maíz es la base de todo lo que vendemos. Si el costal sigue a 650 pesos o sube más, muchas compañeras van a tener que cerrar sus puestos. Necesitamos que se revise qué está pasando con los distribuidores, porque nosotras dependemos de esto para darles de comer a nuestros hijos. El esfuerzo que hacemos desde la madrugada para desgranar y cocer ya no se ve recompensado”.
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