Un informe oficial reveló que el organismo apenas cobra el 23.84 por ciento del agua que produce
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (SMAPA) de Tuxtla Gutiérrez enfrenta un panorama operativo y financiero complejo. De acuerdo con el reporte del Programa de Indicadores de Gestión de Organismos Operadores (PIGOO), elaborado por la Unidad de Planeación del organismo e impulsado por el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, 12 de sus 34 indicadores evaluados (35 por ciento) se ubican en semáforo rojo o nivel crítico. El resto del desempeño se divide en un 41 por ciento en rango regular (14 indicadores) y un 24 por ciento en nivel bueno (ocho indicadores).
El aspecto más delicado del diagnóstico es la denominada Eficiencia Global (IP.25), un métrico que combina el agua que se pierde por fugas con la que no se cobra.
Durante el periodo evaluado, el SMAPA únicamente cobró el 23.84 por ciento del agua potable que inyectó a la red. Esta cifra refleja una tendencia a la baja desde el 31.32 por ciento registrado en 2021 y se sitúa lejos de la media nacional (36.36 por ciento), de la meta propia del organismo (40.00 por ciento) y del estándar óptimo que establece el PIGOO (60.00 por ciento).
El origen técnico de este descontrol operativo reside en la Macromedición (IP.04), la cual muestra una cobertura del 0.00 por ciento entre 2018 y 2025. Al no disponer de medidores en los puntos de captación, plantas de potabilización ni tanques de regulación, la paramunicipal carece de herramientas para cuantificar el volumen real de agua producido y calcular con exactitud el porcentaje de Agua No Contabilizada.
Esta falta de control instrumental se combina con el deterioro de la red de distribución. El indicador de Pérdidas por Longitud de Red escaló a 14 mil 725.95 metros cúbicos por kilómetro. El volumen de agua que se desperdicia por fuga en la capital chiapaneca duplica el promedio nacional y casi quintuplica la meta de referencia nacional.
En el rubro financiero, la Relación de Trabajo en Saneamiento exhibe un desequilibrio importante: el SMAPA recupera solo el 13.02 por ciento de lo que gasta por la contraprestación del servicio de tratamiento de aguas residuales en las plantas Tuchtlán y Paso Limón, distante de la autosuficiencia operativa del 100.00 por ciento.
Pese a las cifras en rojo, la evaluación detalla logros en la infraestructura hidráulica y la sostenibilidad ambiental:
Renovación de tuberías: La Rehabilitación de Tubería alcanzó un 1.37 por ciento de renovación de la red, posicionándose con estatus Bueno al rebasar la meta del SMAPA (1.10 por ciento), el estándar PIGOO (1.00 por ciento) y la media nacional (0.47 por ciento).
Tratamiento de aguas residuales: El Volumen Tratado registró un 75.13 por ciento, ubicándose en rango Regular. Esta cifra supera de forma amplia la media del país (39.43 por ciento), garantizando la limpieza de tres cuartas partes del agua usada antes de devolverla a la naturaleza.
Eficiencia en cobro: La Eficiencia Comercial se situó en 68.16 por ciento. Aunque no alcanza el objetivo del 85.00 por ciento, supera el promedio nacional (54.42 por ciento), demostrando capacidad para cobrar el agua que sí logra facturarse.
El informe de la Unidad de Planeación concluye que la viabilidad del servicio de agua en Tuxtla Gutiérrez requiere priorizar inversiones en la colocación masiva de macromedidores y en la reparación de fugas sobre la red.















































