Los percances de este año vuelven a poner atención en la prevención, detección de riesgos y
respuesta de autoridades
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
Las muertes violentas de mujeres aumentaron en Chiapas durante los primeros ocho meses de
2026, con 45 víctimas de feminicidio u homicidio doloso, una cifra mayor a la registrada en el
mismo periodo del año pasado, el problema vuelve a poner atención en las medidas que existen
para prevenir agresiones contra mujeres y detectar a tiempo los casos de mayor riesgo.
La entidad cuenta desde 2016 con una Alerta de Violencia de Género, una medida que sigue
vigente en siete municipios, entre ellos Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, San Cristóbal de Las Casas y
Comitán, además de acciones específicas para municipios de Los Altos, el mecanismo busca
mejorar la prevención, atención a víctimas y respuesta de autoridades ante casos de violencia.
La violencia contra las mujeres tampoco empieza con una agresión que termina en muerte, la
Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares encontró que 48.7 por
ciento de las mujeres de 15 años o más en la comarca había vivido algún tipo de violencia a lo
largo de su vida, un problema que puede aparecer en la pareja, la familia, la escuela, el trabajo o la
comunidad.
Las féminas con alguna discapacidad enfrentan una situación todavía más complicada, en este
grupo 59.1 por ciento dijo haber vivido algún tipo de violencia a lo largo de su vida, de acuerdo con
la misma encuesta, un dato que ayuda a entender que las medidas de protección también deben
tomar en cuenta a quienes se encuentran catalogadas como vulnerables.
Los casos registrados durante este año vuelven necesario revisar cómo funcionan las medidas de
prevención, detección de riesgos y atención de denuncias, organizaciones como 50+1 han pedido
reforzar estas acciones y mejorar la coordinación entre las autoridades, porque prevenir una
muerte depende de que una señal de violencia pueda recibir atención antes de que el problema
llegue a un punto de no retorno.
Una muerte depende de que una señal de violencia pueda recibir atención antes de que el
problema llegue a un punto de no retorno.






































