Reservas como El Triunfo, Montes Azules y La Sepultura concentraron importantes extensiones de bosques y selvas de gran valor
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Chiapas tiene más de un millón de hectáreas protegidas, pero para las comunidades que viven dentro de esos territorios la conservación forma parte de la vida diaria, porque ahí también hay familias que siembran, crían animales y aprovechan los recursos naturales para obtener ingresos, por eso el reto también consiste en que puedan seguir con su trabajo sin acabar con los recursos que necesitan.
Uno de los ejemplos está en la Reserva de la Biosfera El Triunfo, que protege 119 mil 177 hectáreas y donde el café puede convivir con la conservación, dado que se cultiva bajo árboles y vegetación que ayudan a mantener las condiciones del ecosistema, permitiendo que las familias produzcan y obtengan ingresos sin eliminar por completo la cobertura natural de sus parcelas.
En la Selva Lacandona, la Reserva de la Biosfera Montes Azules protege 331 mil 200 hectáreas, donde todavía existen especies como el jaguar, el tapir y la guacamaya roja, mientras que La Sepultura protege otras 167 mil 309 hectáreas con selvas, bosques de pino y encino y zonas de bosque de niebla, dos ejemplos de la riqueza natural que existe en el estado.
La conservación también puede surgir de las propias comunidades y propietarios, como ocurrió en San Cristóbal de Las Casas con Boyte’tik, una superficie de 500 hectáreas que este año recibió su certificado como área destinada a la conservación, una modalidad que permite que quienes viven y trabajan en esos terrenos participen en su cuidado.
Para las familias que viven en estas zonas, cuidar el territorio también significa proteger una fuente de alimento y de ingresos, por eso la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas destinó este año poco más de 40 millones de pesos para proyectos comunitarios de producción, vigilancia y restauración, además de impulsar prácticas como el uso de insumos orgánicos para que la tierra pueda seguir produciendo sin perder los bosques, selvas y recursos naturales de los que dependen las comunidades.


































