Representantes de la tradición de Chiapa de Corzo plantean establecer reglas para preservar su significado cultural
FRANCISCO BACILIO/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Los Parachicos forman parte de una tradición que los habitantes de Chiapa de Corzo reconocen como una herencia recibida de generaciones anteriores y vinculada con su identidad colectiva, por lo que su representación no se limita al uso de una indumentaria, sino que comprende conocimientos, prácticas y expresiones relacionadas con la Fiesta Grande de Enero.
El 10 de junio de 2009, habitantes de Chiapa de Corzo otorgaron su consentimiento para presentar la candidatura de los Parachicos ante la UNESCO, al reconocer esta manifestación como parte de su patrimonio cultural vivo, proceso en el que participaron integrantes de la propia comunidad para la elaboración del expediente correspondiente.
Un año después, el 19 de noviembre de 2010, los Parachicos en la Fiesta Tradicional de Enero de Chiapa de Corzo fueron incorporados a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconocimiento que comprende una celebración en la que convergen música, danza, artesanía, gastronomía y ceremonias religiosas dedicadas al Señor de Esquipulas, San Antonio Abad y, principalmente, San Sebastián.
Dentro de esta celebración, la danza representa una expresión colectiva que se desarrolla durante recorridos por la localidad, mientras sus conocimientos se mantienen mediante la enseñanza entre generaciones, desde el aprendizaje de los niños que observan a los adultos hasta la elaboración artesanal de las máscaras de madera, elementos que forman parte de la continuidad de la tradición.
Sin embargo, el reconocimiento también ha acompañado un debate sobre la manera en que se representa al Parachico fuera de Chiapa de Corzo, debido a señalamientos de integrantes de la comunidad sobre su incorporación en actividades turísticas, celebraciones privadas, espectáculos, eventos comerciales y otros espacios que, desde su perspectiva, pueden apartarse del significado original de la festividad.
Uno de los casos recientes ocurrió en febrero de 2025, cuando la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Chiapas presentó un nuevo logotipo que incorporó como elemento central la figura del Parachico, situación que provocó un pronunciamiento del patrón de los Parachicos, Rubisel Gómez Nigenda, quien difundió un video para cuestionar el empleo de la imagen fuera del contexto tradicional al que pertenece.
El debate tiene antecedentes más amplios, puesto que desde años anteriores representantes de la tradición habían advertido sobre la presencia de personas caracterizadas como Parachicos en paquetes turísticos, bodas, restaurantes y otros eventos, además de señalar que el traje y los elementos de la danza deben conservar el significado que mantienen dentro de la Fiesta Grande de Enero.
Ante este escenario, el patrón de los Parachicos anunció una nueva estrategia para establecer criterios sobre el empleo de esta expresión cultural, para lo cual se plantea integrar un grupo de trabajo que permita acompañar el proceso y elaborar una reglamentación sustentada en las disposiciones federales relacionadas con la protección del patrimonio cultural.
La primera etapa contempla acercamientos con comerciantes, agrupaciones y personas que recurran a la imagen del Parachico, con la intención de alcanzar acuerdos sobre las condiciones para su utilización, mientras que también se prevén reuniones con artesanos para abordar la conservación de las características tradicionales de la indumentaria y otros elementos de la celebración.
La ruta planteada parte del diálogo y la conciliación, aunque los representantes de la tradición también contemplan recurrir a las autoridades correspondientes cuando no existan acuerdos, con el propósito de utilizar los mecanismos previstos por la legislación para atender los casos en los que consideren que el patrimonio cultural está siendo empleado sin apego a sus características.
La intención, de acuerdo con el planteamiento realizado, no es impedir que la tradición sea conocida fuera de Chiapa de Corzo, sino establecer criterios que permitan diferenciar su difusión cultural de aquellos usos que puedan modificar o descontextualizar una expresión transmitida durante generaciones y que cuenta con reconocimiento internacional.


































