En una década, la pluralidad dogmática transformó el panorama espiritual de la región
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La presencia creciente de nuevas denominaciones religiosas en Pijijiapan ha comenzado a fracturar la hegemonía que durante décadas mantuvo el catolicismo en esta ciudad costera. Entre templos emergentes y predicadores itinerantes, los fieles católicos advirtieron que la movilidad espiritual ya no es una rareza, sino una tendencia que redefine la identidad religiosa local. El llamado de sus líderes es claro, la fe católica enfrenta un momento decisivo.
De acuerdo con católicos organizados en la comunidad, el debilitamiento no surgió de un día para otro. Señalaron que, aunque Chiapas es uno de los estados con mayor peso católico, los cambios se aceleran. Las cifras nacionales respaldaron esta percepción, el 77.7 por ciento de la población del país se declaró católica en el último censo, mientras que los grupos evangélicos crecieron hasta representar el 11.2 por ciento, una expansión que ya se reflejó en municipios como Pijijiapan.
Los creyentes reconocieron que la credibilidad perdida ha sido un punto de quiebre. Algunos de sus integrantes admitieron que la falta de presencia comunitaria y el distanciamiento entre iglesia y feligreses han abierto espacio para otras prácticas. Este fenómeno coincidió con lo registrado por organismos estadísticos, en la comarca, el porcentaje de población católica bajó más de cinco puntos en los últimos dos censos, mientras que las iglesias protestantes y evangélicas duplicaron su presencia en una década, convirtiéndose en un polo creciente de atracción.
En la localidad, grupos como Pentecostés, Testigos de Jehová y Adventistas del Séptimo Día han sembrado nuevos espacios de culto que atraen a jóvenes y familias inconformes con la rigidez institucional. Fieles católicos, encabezados por Santiago Herrera Ortiz, consideraron que estos desplazamientos no respondieron solo a dogmas, sino a una búsqueda de cercanía y participación activa que otras iglesias ofrecen con mayor flexibilidad y presencia cotidiana.
Ante este panorama, la comunidad católica ha iniciado un llamado interno para reconstruir su unidad y recuperar la confianza de los feligreses que se han alejado. Reconocieronque, aunque la Iglesia Católica sigue siendo la denominación más grande en la entidad, deberá renovar su diálogo, actualizar su papel social y reconectar con las necesidades locales.











































