El nuevo sencillo nace tras un proceso de duelo que llevó al cantante a reconectar con su niñez y emociones
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
Hay artistas que construyen su obra desde la memoria, y otros que encuentran en ella un punto de partida para volver a sentir. Esteban Rey pertenece a esa rara estirpe que convierte la nostalgia en un territorio fértil, capaz de iluminar lo que somos y lo que fuimos. Su nuevo sencillo, “Llenita de Flores”, llega como un gesto íntimo y poderoso, una invitación a reencontrarse con ese niño interior que aún respira en lo más profundo.
En este adelanto de su próximo álbum, Rey se adentra en un universo donde el mariachi, el huapango, el pop y el rock conviven sin jerarquías. Su propuesta no busca sorprender por eclecticismo, sino por coherencia emocional: cada instrumento, cada textura y cada acento están puestos al servicio de una historia que abraza la inocencia, la pérdida y el amor como hilos de una misma vida. El resultado es una ranchera que transmite verdad desde el primer acorde.
La canción nace en un momento crucial para el artista. Tras la partida de su madre, Esteban transforma el duelo en una fuerza creativa que lo impulsa a mirar hacia atrás sin miedo. En esa mirada encuentra sonidos, paisajes y recuerdos que se vuelven guía; elementos que, lejos de encerrarlo, le permiten entender el presente con una sensibilidad más amplia. “Llenita de Flores” es, en ese sentido, un puente emocional más que un simple sencillo.
Con una trayectoria que ha cruzado escenarios europeos y colaboraciones diversas, Esteban Rey ha aprendido a moldear la música desde la honestidad. Su forma de interpretar no busca impostar grandezas, sino compartir emociones con una cercanía que desarma. Hoy, con este nuevo capítulo, reafirmó que su arte se sostiene en algo más profundo: la capacidad de contar historias que, aun siendo personales, resuenan en cualquiera que recuerde cómo se siente volver a casa.
Esteban, tu nuevo sencillo “Llenita de Flores” llegó como un adelanto de tu próximo álbum. ¿Qué te hizo elegir esta canción para abrir la puerta a lo que viene? “Siento que ‘Llenita de Flores’ es la entrada más honesta a la historia que quiero contar. Es una pieza que abraza mis raíces, mis recuerdos y la forma en que la música mexicana me enseñó a sentir. Habla de mirar hacia atrás sin miedo, de entender quién soy hoy gracias al niño que fui. Y ese gesto de sinceridad necesitaba ser el primer paso”, explicó.
La canción tiene una esencia ranchera muy marcada. ¿Qué te atrajo de este sonido para expresar ese regreso al pasado y a la memoria emocional? “La ranchera tiene algo que atraviesa, que no se esconde. Es honesta y directa, y necesitaba justamente eso para la emoción que quería transmitir. Su fuerza melódica me permitió decir lo que no podía decir de otra manera. Además, ese género me ayudó a sostener sentimientos que quizá, en otro estilo, no hubieran tenido el mismo peso”, expresó.
Has mencionado que “Llenita de Flores” nace de mirar hacia atrás. ¿Qué descubriste en ese proceso? “Descubrí que los recuerdos no son lugares estáticos; cambian con uno. Me encontré con sensaciones que creía olvidadas y con una ternura que estaba dormida. Esa revisión del pasado me ayudó a entender muchas cosas de mi presente, sobre todo cómo ciertos momentos y afectos siguen moldeándome incluso a la distancia”, aseguró.
El duelo por la partida de tu madre fue un detonante emocional importante. ¿Cómo se integró ese dolor en la canción? “Su ausencia abrió una compuerta que no sabía que estaba tan profunda. Quise volver a momentos en los que ella estaba presente, no para lamentar, sino para agradecer. La canción fue una manera de sostenerla desde otro lugar, de encontrar una forma más madura y apacible de acompañarme en ese dolor”, afirmó.
¿Dirías que ese duelo te hizo componer desde una vulnerabilidad distinta? “Sí. Me hizo escribir sin protegerme tanto. Dejé que las emociones fueran lo que tenían que ser, sin intentar pulirlas. La vulnerabilidad fue la fuerza del proceso, no un obstáculo, y creo que eso se siente en cada línea. Fue un ejercicio de honestidad muy fuerte”, detalló.
El tema también te llevó a replantearte la relación con tus recuerdos. ¿Qué lugar ocupa ahora la nostalgia en tu música? “Un lugar mucho más luminoso. Antes la nostalgia podía doler más; ahora la veo como un espacio para comprender quién soy. No se trata de quedarse atrás, sino de abrazar lo vivido con cariño. La nostalgia se volvió motor creativo en lugar de lastre emocional.
También la música me ayudó a reconectar con mi niño interior, con ese infante que sentía que la ducha de su casa era una piscina, cuando en realidad era muy pequeña y algo que me sorprendió mucho es la forma en que las personas perdemos esa magia y esa capacidad de sorprendernos conforme vamos creciendo.
En ese sentido, hice una canción que me recordara que la solución se encuentra en las cosas sencillas de la vida, en disfrutar ese café por la mañana y el respirar un día más de vida. ‘Llenita de Flores’ se volvió un suspiro que quiero regalarle a la gente, de apreciar lo que se tiene y donde la nostalgia siempre será una parte fundamental de nuestra historia y de nuestra vida”, puntualizó.
Tu proceso creativo parece muy conectado con la introspección. ¿Es la música tu forma natural de procesar la vida? “Sí, es donde todo encuentra orden. Cuando algo me mueve profundamente, se vuelve melodía o letra. Es mi herramienta para comprender, para procesar y para transformar aquello que todavía no sé explicar con palabras”, aseguró.
¿Y cómo influye esa manera de crear en tu relación con el público? “Creo que se genera una conexión muy honesta. La gente siente cuando una canción viene de un lugar verdadero. Eso crea puentes que no necesitan explicación, puentes afectivos que se construyen desde la emoción y no desde el artificio”, comentó.
Tu próximo álbum parece cargado de ese tipo de emociones. ¿Qué podemos esperar en cuanto al sonido general? “Será un álbum mucho más reflexivo que mis trabajos anteriores. Me atreví a experimentar con texturas que antes no había explorado, desde sintetizadores suaves hasta instrumentos que normalmente asociamos con lo acústico. El punto era permitir que cada canción encontrara su propio espacio sin limitarla a un concepto rígido”, mencionó.
Regresando a “Llenita de Flores”, el público ha respondido muy bien. ¿Te sorprendió esa reacción? “Sí, en parte. Yo sabía que era una canción emocionalmente intensa, pero no imaginé que tantas personas se iban a identificar con ella tan rápido. Recibí mensajes de gente contándome historias personales muy fuertes, y ahí fue cuando entendí que la canción había encontrado su espacio”, aseveró.
Y en lo musical, ¿cómo fue enfrentarte a tus propias sombras? “Llamémosle sombras, porque todo lo que tiene vida y se para bajo el sol tiene su sombra. Y ahí está la honestidad. En este mundo loco de inteligencia artificial, se van a mantener los honestos: los que se desnudan, los vulnerables.
Alguien me dijo ‘No, ya basta de tristeza, hay que ser positivo’. Pero todos tenemos las mismas emociones. Taparlas crea una bomba de tiempo. Las canciones son mi terapia: ahí me enfrento a mis demonios. Cuando canto una rola que me da en el hígado, digo: ‘Esta es’. Me hago vulnerable y real.
Un terapeuta me dijo una vez que tenía que integrar mi sombra. Yo pensé, ¿Cuál sombra? Si estoy superbién, pero me di cuenta de que la situación era otra y que en verdad había mucha tela de donde cortar”, destacó.
¿Qué te gustaría que la gente se lleve después de escuchar esta canción? “Me gustaría que cada quien encuentre su propia lectura. No escribí la canción para dar un mensaje específico, sino para acompañar. Si alguien se siente entendido, si alguien siente que esa canción le habla justo donde le duele o donde está sanando, con eso me doy por servido. La música también es un refugio, y ojalá esta canción pueda serlo para alguien”, recalcó.
Este sencillo también llega acompañado de un momento clave en tu carrera. ¿Sientes algún tipo de presión por lo que representa este nuevo ciclo? “La presión siempre existe, pero aprendí a convivir con ella sin dejar que me domine. Antes me preocupaba demasiado por cumplir expectativas externas; ahora me enfoco más en estar en paz con lo que hago. Este ciclo me emociona, no me asusta. Lo veo como una oportunidad de seguir creciendo sin perderme en el camino”, subrayó.
¿Qué aprendiste de ti mismo al cerrar este sencillo y verlo ya fuera, disponible para todos? “Aprendí que no necesito esconder mis procesos para hacer música. A veces creemos que tenemos que mostrar solo la versión más pulida de nosotros, pero la verdad es que la vulnerabilidad también suma. Saber que algo tan personal encontró su lugar en el mundo me recordó por qué hago esto”, precisó.
Esteban, ya para cerrar. Ahora que liberaste “Llenita de Flores” y estás por presentar el álbum completo, ¿qué parte de ti quedó atrás y cuál está renaciendo en este momento? “Qué buena pregunta, de verdad. Creo que lo que quedó atrás fue la indecisión. Cuando estás atravesando un duelo te cuestionas todo, si vale la pena seguir, si mejor te refugias, si buscas una zona de confort para no volver a pasar por algo doloroso. Ese miedo al cambio te paraliza. Y justo eso quedó atrás, las dudas y el miedo que te empuja a evitar el movimiento.
No hablo de dejar de sentir miedo, porque el miedo también te avisa y te pone alerta; hablo del pánico a lo inevitable. Todo cambia, como decía Mercedes Sosa. Y esa es la verdad más grande. Entendí que la vida es como estar en una playa de Puerto Escondido surfeando olas, las chicas, las enormes, las que te revuelcan. Si te tumba una, aguantas el aire, tocas tierra, te levantas y vas otra vez por la siguiente.
El Esteban que sigue adelante es el que entiende que tratar de agarrar el agua con las manos es inútil, se te escapa. Así que mejor fluimos dentro de ella. Vámonos para adelante, sin frenar por miedo. Total, como decía un maestro por ahí, ’de aquí no salimos vivos’. Entonces disfrutemos esto al máximo”, finalizó.











































