El proyecto que prometió miles de empleos y convertir a Puerto Chiapas en un centro logístico estratégico no avanza
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Cuando el Polo de Desarrollo para el Bienestar fue anunciado en Tapachula durante 2024 se presentó como la pieza que transformaría el papel económico de Chiapas mediante parques industriales, empresas internacionales y miles de empleos vinculados al comercio regional, pero dos años después las 412 hectáreas destinadas a los polos Tapachula I y II continúan asociadas más a trámites, promesas y nulos resultados.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo reportó durante 2025 que más de 2.2 millones de personas se encontraban ocupadas, aunque la misma medición ubicó la informalidad laboral por encima del 76 por ciento, una realidad que convierte cualquier proyecto industrial de gran escala en una oportunidad estratégica para generar empleos formales y estables.
Aunque los decretos de incentivos fiscales ya fueron emitidos y las licitaciones avanzaron en el plano administrativo, las dificultades para atraer inversiones sacaron a relucir los límites del modelo planteado, dado que los elevados costos para acceder y rentar terrenos han sido identificados como uno de los principales obstáculos para los inversionistas, esto genera una contradicción entre los beneficios fiscales anunciados y las barreras económicas que persisten para instalar nuevas industrias.
En ese sentido, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social estimó que más del 67 por ciento de la población chiapaneca vive en situación de pobreza, mientras que el Centro Estatal de Información Estadística y Geográfica ha documentado una pobreza laboral superior al 60 por ciento, indicadores que ayudan a entender por qué el proyecto fue recibido como una posibilidad de cambio para miles de familias.
La posibilidad de que la primera industria llegue hasta finales de 2027 prolongó un escenario donde el proyecto existe en decretos, delimitaciones territoriales y planes de inversión, pero todavía no forma parte de la realidad económica de Tapachula, una ciudad que fue presentada como futura plataforma logística para Centroamérica y que por ahora es una de las apuestas más ambiciosas para transformar Chiapas.












































