Se documentó que parte del conocimiento tradicional sigue apoyándose en especies que hoy cuentan con algún nivel de protección
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En el ejido Lázaro Cárdenas, en Arriaga, el conocimiento tradicional forma parte de la vida cotidiana y conserva prácticas transmitidas por generaciones para la alimentación, la medicina y el aprovechamiento de los recursos naturales, pero algunas de las especies que sostienen esos saberes hoy aparecen bajo algún nivel de protección.
La importancia de este tema crece en una entidad reconocida por su riqueza biológica, dado que la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad documentó que Chiapas alberga 221 especies de reptiles y que 100 de ellas cuentan con alguna categoría de protección, una realidad que ayuda a entender por qué especies como la iguana negra y la iguana verde dejaron de ser vistas como parte del paisaje rural para convertirse también en motivo de conservación.
El estudio publicado en la revista Etnobiología identificó 51 especies utilizadas por habitantes de esta comunidad y encontró que al menos seis presentan algún grado de protección legal en México o reconocimiento internacional por su vulnerabilidad, entre ellas la caoba, el cocodrilo de río, la víbora de cascabel y dos especies de iguanas, lo que muestra que parte del conocimiento acumulado durante décadas se construyó alrededor de organismos cuya permanencia hoy peligra.
La propia Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad señaló que la comarca ocupó el primer lugar nacional en diversidad de mamíferos terrestres con 206 especies registradas y que al menos 68 se encuentran bajo alguna categoría de protección, mientras investigaciones realizadas en la Reserva de la Biosfera La Sepultura han identificado 21 especies de mamíferos sujetas a medidas de conservación dentro de esta región.
El caso plantea la necesidad de encontrar un equilibrio que permita conservar los conocimientos comunitarios sin aumentar la presión sobre especies vulnerables, en una zona vinculada a la Reserva de la Biosfera La Sepultura, un espacio natural que protege más de 167 mil hectáreas de ecosistemas y que concentra una de las mayores riquezas biológicas de la entidad, donde el futuro de muchas especies dependerá de que el aprovechamiento responsable avance al mismo ritmo que la conservación.











































