Este lanzamiento perfila el rumbo de su próximo álbum y confirma una evolución sostenida en su identidad musical
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
El estreno de “Lejos” sitúa a Pablo Moreno en un momento donde las decisiones pesan más que las expectativas. El sencillo aparece como una toma de postura clara dentro de su carrera, con una dirección que se percibe pensada y sostenida. Hay una intención de avanzar sin dispersión, con un enfoque que prioriza la coherencia. Esa claridad le permite al proyecto mantenerse firme desde el inicio.
El antecedente de su anterior álbum “El Nido” dejó una base sólida en términos de alcance y recepción, pero también planteó la necesidad de definir un siguiente paso con mayor precisión. Este nuevo lanzamiento respondió a ese momento con una propuesta que se siente más enfocada. La evolución no se limitó al sonido, también se percibió en la manera en que el artista estructura su discurso. Hay un criterio más afinado en cada decisión. Eso fortalece la identidad de su proyecto.
En esta etapa, Moreno proyecta una seguridad que se traduce en consistencia. Su trabajo comienza a alejarse de la exploración inicial para entrar en una fase de consolidación. La forma en que construye sus canciones responde a una visión más clara, donde cada elemento tiene un propósito definido y esa madurez le permite sostener su propuesta con mayor firmeza.
También destaca la manera en que ha logrado equilibrar sensibilidad y estructura dentro de su música. Esa combinación le da estabilidad a su propuesta y amplía sus posibilidades dentro del panorama actual. Moreno no depende de tendencias inmediatas, se enfoca en construir un camino propio, pues eso le permite conectar desde un lugar más genuino.
Con “Lejos” como punto de partida, su siguiente trabajo discográfico “La Jaula” comienza a perfilarse como un proyecto clave en su trayectoria. Este lanzamiento no solo anticipa un nuevo material, también establece el tono de una etapa más definida. Moreno avanza con una propuesta que gana solidez y profundidad. Todo apunta a un momento en el que su identidad artística se consolida.
En medio de ensayos, promoción y la cercanía del lanzamiento, ¿cómo se está sintiendo este momento en Madrid, donde todo parece ocurrir al mismo tiempo? “Estoy en un punto bastante intenso porque ya estamos prácticamente en la recta final antes del lanzamiento del disco y eso hace que todo se mezcle. Estoy en Madrid cerrando ensayos con la banda, preparando la gira que arranca en mayo, y al mismo tiempo haciendo promoción, entrevistas, revisando logística, resolviendo detalles de producción. Es de esos momentos donde el día no alcanza, donde sientes que tienes muchas vidas paralelas ocurriendo en simultáneo, y aunque puede ser agotador, también es una etapa muy viva, muy activa, donde todo empieza a tomar forma real después de mucho tiempo de trabajo”, respondió.
¿Qué pasa emocionalmente cuando se llega a esta fase donde el disco ya está terminado, pero el trabajo parece apenas comenzar? “Es curioso porque uno siempre cree que el final de un disco es como una especie de cierre, pero en realidad es lo contrario. Terminar el disco es solo el inicio de otra etapa que es igual o incluso más demandante. Empieza la promoción, las entrevistas, los ensayos, los viajes, la organización de la gira, y todo eso hace que el proceso se expanda. Es como si el proyecto dejara de ser algo íntimo y pasara a ser algo completamente público, y esa transición siempre tiene un impacto emocional fuerte”, señaló.
¿En qué momento sientes que se pierde la frontera entre lo creativo y lo operativo dentro de un proyecto musical? “Creo que se pierde constantemente porque hoy en día el artista ya no puede estar solo en la parte creativa. Tienes que estar en producción, comunicación, redes, marketing, decisiones estratégicas. Y eso genera una especie de saturación mental porque pasas de pensar en una canción a pensar en cómo se va a comunicar esa canción, cómo va a llegar a la gente, cómo se va a posicionar. Y aunque es parte del juego, también hay momentos donde sientes que la música queda rodeada de demasiadas capas externas”, detalló.
En ese sentido, ¿cómo logras no perder el centro artístico del proyecto? “Intento regresar siempre a la canción. Para mí la canción es el centro de todo, es el origen y también el destino. Todo lo demás es importante, pero secundario. Si la canción no funciona emocionalmente, no importa cuántas estrategias haya alrededor. Por eso intento que cada decisión creativa esté conectada con lo que realmente quiero decir, no con lo que se espera que diga o con lo que funcione mejor en términos de industria”, explicó.
“Lejos” tiene una carga emocional evidente, pero ¿qué historia personal está realmente detrás de esa canción? “Es una canción que nace de una etapa bastante compleja a nivel emocional y viene de una situación sentimental que no estaba cerrada del todo. No era una ruptura clara, sino más bien un espacio intermedio donde las cosas seguían existiendo de alguna manera, pero sin resolverse. Eso genera una tensión muy particular porque no estás ni dentro ni fuera, estás en un limbo emocional que es difícil de definir”, contestó.
¿Cómo se traduce esa ambigüedad emocional en la estructura de la canción? “Se traduce en la contradicción constante de la letra. La canción habla de la imposibilidad de sostener una relación que al mismo tiempo duele cuando está cerca y duele cuando está lejos. Es ese tipo de vínculo donde no hay una respuesta clara, donde cualquier decisión parece incompleta. Y eso fue lo que intentamos capturar desde la escritura, sin resolverlo del todo, porque justamente la canción nace de esa falta de resolución”, afirmó.
¿Sientes que algunas canciones llegan como si ya estuvieran terminadas? “Sí, y ‘Lejos’ fue una de esas. Hay canciones que se construyen poco a poco, que requieren muchas versiones, muchos intentos, muchos cambios, pero esta fue distinta. Era como si la canción ya existiera y nosotros solo estuviéramos ayudando a que saliera. Eso no pasa siempre, pero cuando ocurre es bastante evidente porque hay una claridad que no se cuestiona demasiado”, aseguró.
¿En qué momento sabes que una canción ya no necesita más cambios? “Es difícil explicarlo porque no es una decisión técnica, es más bien una sensación. Llega un punto donde escuchas la canción y sientes que cualquier cosa que agregues o quites la puede debilitar. No es perfección, es coherencia emocional. Y cuando llegas a ese punto, entiendes que la canción ya está donde tiene que estar”, apuntó.”.
¿El disco que tienes en puerta fue pensado desde el inicio como un concepto o se fue construyendo con el tiempo? “Yo tenía el concepto claro desde el principio. Incluso antes de que muchas canciones existieran ya había una idea general del álbum. No fue algo que surgiera de manera accidental, sino algo que fui construyendo con intención. Tenía una dirección narrativa muy definida y eso ayudó a que todo el proceso tuviera coherencia, incluso cuando las canciones fueron apareciendo en distintos momentos”, confirmó.
¿Qué representa “La jaula” dentro de ese concepto? “La jaula representa un momento de encierro emocional y mental. Es la idea de haber construido un espacio propio que al mismo tiempo te protege y te limita. Es una metáfora de una etapa de mi vida donde había logrado cosas importantes a nivel profesional, pero internamente me sentía atrapado en decisiones, emociones y dudas que no terminaban de resolverse”, destacó.
¿Cómo convive ese encierro con el éxito profesional? “Convive de una manera bastante contradictoria porque desde fuera todo puede parecer que está funcionando, pero internamente puedes estar en un lugar completamente distinto. Puedes estar cumpliendo metas, trabajando mucho, avanzando en tu carrera, y al mismo tiempo sentirte desconectado de ti mismo. Esa dualidad es parte de lo que atraviesa el disco”, sostuvo.
¿Qué significa entonces salir de esa “jaula”? “Salir de la jaula no es borrar lo anterior, es entenderlo. Es reconocer lo que pasó, lo que construiste, lo que te limitó y lo que te permitió crecer. No es un corte, es un proceso de integración. Y el disco termina justamente en ese punto, en una especie de reencuentro con uno mismo”, indicó.
¿Qué tan difícil fue exponerte de esa manera? “Bastante difícil, porque hay cosas que están en las canciones que ni siquiera es fácil decir en voz alta o en una conversación normal. Pero al mismo tiempo la música tiene esa posibilidad, te permite hablar desde otro lugar, con otra libertad. Hay cosas que solo puedes decir cantando, no hablando”, confesó.
¿Te preocupa cómo la gente interprete esas partes personales? “No demasiado, porque, aunque las canciones nacen de mi vida, no me pertenecen completamente una vez que salen. Cada persona las interpreta desde su propia experiencia, y eso hace que la canción deje de ser solo mía. Eso es parte de lo bonito del proceso”, aseveró.
¿Qué te ha enseñado este disco sobre ti mismo? “Me ha enseñado que puedo atravesar etapas muy complejas sin dejar de crear. Que incluso en momentos de confusión o de crisis hay algo que sigue funcionando dentro del proceso creativo. Y eso para mí es muy valioso”, comentó.
Si tuvieras que definir este álbum en una sola idea emocional, ¿cuál sería? “Sería un proceso de tránsito. No es un inicio ni un final, es un paso entre dos estados de una misma persona. Es la forma en la que algo se rompe, se entiende y vuelve a reorganizarse sin desaparecer del todo”, finalizó.












































