El campo enfrenta presiones económicas, climáticas y ambientales que han reducido la capacidad de cosecha
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La producción agrícola en Chiapas ha ido bajando con el paso de los años y en los últimos 15 se calcula una caída cercana al 21.7 por ciento, una situación que se nota en el campo porque cada vez es más difícil sostener la siembra de maíz y otros cultivos que durante mucho tiempo fueron el sustento principal de muchas comunidades.
En varias zonas del estado el problema se entiende desde lo que llega al mercado y lo que ya no se produce en cantidad suficiente, dado que hoy una parte importante del maíz que se consume en la comarca viene de fuera, alrededor de seis de cada 10 kilos, lo que ha cambiado la forma en la que se mueve el comercio local y ha dejado a muchos productores con precios más bajos de los que esperaban.
En la región Frailesca, donde el maíz era casi parte de la vida diaria, la tierra también ha empezado a perder fuerza, y especialistas locales estimaron que cerca del 40 por ciento de los suelos presentó algún tipo de desgaste o pérdida de nutrientes, lo que obliga a sembrar menos o buscar otras actividades para complementar el ingreso familiar que hoy en día se encuentra comprometido entre la inflación alimentaria y económica.
El clima también es un factor que ha jugado en contra del campo chiapaneco, porque las lluvias ya no llegan como antes y los periodos secos se alargan, de hecho, en varias comunidades se han movido hasta 20 días las fechas tradicionales de siembra, algo que antes no era común y que ahora complica el calendario agrícola y aumenta el riesgo de perder cosechas.
A esto se suma que cerca de tres de cada 10 productores ha tenido que reducir la superficie que siembra en los últimos años, mientras que el Gobierno estatal ha destinado alrededor de 260 millones de pesos a proyectos de riego y apoyo al campo, aunque en las comunidades todavía se siente que el trabajo en la tierra ya no rinde como antes y que cada ciclo depende más del clima y del costo del maíz que de la propia cosecha.












































