Artesanas impulsan relaciones más equilibradas con las marcas, donde el reconocimiento cultural tenga el mismo peso que el valor en el mercado
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Trabajar una pieza textil en Los Altos de Chiapas implica mucho más que elaborar un producto para vender, por eso cada vez más artesanas cuestionan la forma en que algunas marcas se acercan a sus comunidades, dado que consideraron que el negocio no debe priorizar el costo de una prenda, por el contrario, debería recaer en el reconocimiento del saber, la historia e identidad cultural que acompañan cada bordado y cada diseño.
La importancia de esta actividad se traduce en las cifras del propio sector artesanal, donde alrededor de 24 mil 888 personas se dedican a la producción de artesanías en la comarca y el 76.7 por ciento son mujeres, una participación que convierte a esta actividad en una fuente de ingresos para miles de familias y en uno de los principales espacios donde se preservan conocimientos transmitidos entre generaciones.
La discusión también tiene un componente cultural importante, puesto que datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía indicaron que más de 1.4 millones de habitantes hablan alguna lengua indígena en la entidad y que más del 28 por ciento de la población mantiene el uso cotidiano de una lengua originaria, condiciones que han permitido conservar técnicas textiles, símbolos y formas de creación que hoy forman parte del patrimonio cultural de numerosos pueblos de la entidad.
Las organizaciones que acompañan a las artesanas señalaronque muchas de estas expresiones culturales llegan al mercado sin que exista un reconocimiento equivalente para quienes las desarrollan, una situación significativa en un estado donde 59 municipios cuentan con presencia indígena significativa y donde más de 1.1 millones de personas se reconocen como integrantes de un pueblo indígena, de acuerdo con información estadística nacional.
Asimismo, colectivos de Los Altos impulsan formas de colaboración basadas en el respeto mutuo, el conocimiento de los contextos comunitarios y la participación directa de las artesanas en las decisiones sobre sus creaciones, una propuesta que busca equilibrar una relación que durante años ha estado marcada por diferencias entre el valor cultural que las comunidades otorgan a sus textiles y el valor comercial que muchas veces les asigna el mercado.











































