Comercios y servicios deberán adaptar sus espacios y reglamentos internos para garantizar bienestar laboral
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
En los negocios de Chiapas, desde tiendas de barrio hasta restaurantes, cientos de trabajadores enfrentan jornadas interminables de pie. Con la entrada en vigor de la Ley Silla el 16 de diciembre de 2025, las empresas deben garantizar sillas con respaldo y pausas activas para prevenir dolores musculares, problemas circulatorios y fatiga que muchas veces pasan desapercibidos. La reforma no solo protege la salud, sino que busca dignificar el trabajo diario de quienes sostienen el comercio y los servicios.
Algunos cajeros de supermercados en Tuxtla, mencionaron que las horas de pie eran un martirio, con la nueva disposición, las empresas instalaron sillas ergonómicas en todos los mostradores y diseñó pausas rotativas. “Es un cambio pequeño, pero que se siente grande al final del día”, agregaron. Según Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 42 por ciento de las trabajadoras de comercio y servicios reportaron molestias físicas asociadas a jornadas prolongadas de pie, una cifra que la ley busca reducir de manera tangible.
La implementación no se limitó al mobiliario, sino también las empresas deberán actualizar sus Reglamentos Internos para incluir pausas estratégicas, reorganizar los espacios de trabajo y capacitar al personal sobre riesgos y medidas preventivas. La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio (Concanaco), calculó que en Chiapas hay más de 12 mil negocios que tendrán que adaptarse, desde puestos de comida hasta farmacias, un reto que combina inversión económica con compromiso social.
Las sanciones en caso de incumplimiento son fuertes que derivan en miles de pesos, según la gravedad, lo que evidenció la seriedad de la norma, sin embargo, expertos del Instituto Mexicano del Seguro Social, señalaron que el verdadero impacto se medirá en vidas y bienestar, dado que, jornadas más seguras reducen lesiones en uno de cada tres trabajadores.
El llamado de Concanaco fue claro, puesto que, la Ley Silla no debe verse como un trámite burocrático, sino como una oportunidad para humanizar el trabajo, para los empleados, significa poder terminar el día sin dolor ni fatiga extrema; para los negocios, representa un compromiso con la salud, la productividad y la sostenibilidad laboral. El desafío ahora es que estas medidas se implementen de manera ordenada y efectiva.











































