Automovilistas optan por la vía costera, más larga, pero percibida como segura, dado que, el tránsito por la zona se mantiene bajo
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
A pesar de ser más corta, la carretera de la Sierra Huixtla-Comitán sigue siendo evitada por muchos automovilistas, la percepción de inseguridad mantiene saturada la vía costera Tapachula-Arriaga, incluso en horarios de menor afluencia, lo que genera afectaciones en el tránsito hacia y desde la capital chiapaneca.
Protección Civil reportó que la carretera costera 200 presentó congestionamientos en las vacaciones, mientras que la Sierra permanece desierta en tramos como Mazapa de Madero a Amatenango de la Frontera, según datos de la Secretaría de Seguridad Pública, el 62 por ciento de los conductores opta por rutas más largas para evitar zonas de riesgo.
Quienes deciden aventurarse por la Sierra destacaron la vigilancia federal, pues la Guardia Nacional y la Marina realizan recorridos constantes, y en Comalapa se han implementado operativos en terminales de transporte público, estadísticas oficiales indicaron que los operativos disminuyeron incidentes en carretera en un 35 por ciento durante diciembre de 2025, aunque el tránsito sigue limitado.
El comercio local también ha resentido la baja circulación y por consiguiente los efectos negativos en la economía local, tiendas y puestos a la orilla de la carretera reportaron cierres durante periodos críticos, lo que afecta la derrama económica regional, la Secretaría de Economía estimó que la falta de tránsito redujo hasta en 40 por ciento las ventas en los municipios de Mazapa y Amatenango durante temporadas vacacionales.
Expertos en movilidad aseguraron que la recuperación del flujo vehicular dependerá de mantener presencia policiaca constante y de reforzar la infraestructura de seguridad vial, mientras el Instituto de Estadística y Geografía, señaló que solo el 28 por ciento de los automovilistas se siente seguro lo que obliga a los usuarios a circular por carreteras rurales de la Sierra, con la coordinación de autoridades federales y locales, se espera que en 2026 la carretera recupere su tránsito habitual y reactive la economía de los municipios aledaños.











































