Proyectos ferroviarios y polos industriales cambiarían el tablero económico de la entidad
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
La frontera sur de México comenzó a perfilar un punto de inflexión económico donde el sector agroindustrial dejó de verse como actividad primaria y empezó a asumirse como motor de transformación regional. Empresarios observaron que la combinación de infraestructura logística, ubicación geográfica y recursos naturales colocó a Chiapas en una antesala productiva que podría redefinir su papel en el comercio nacional e internacional a partir de 2026.
El Tren Transístmico apareció en ese escenario como un reordenador económico. Para la agroindustria, el ferrocarril redujo costos, tiempos y dependencia del autotransporte, un factor clave si se considera que, según la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, el traslado ferroviario puede abaratar hasta 30 por ciento los costos logísticos frente al transporte carretero en trayectos largos.
Puerto Chiapas reforzó esa expectativa, dado que, la licitación de Polos de Desarrollo para el Bienestar abrió la puerta a procesos industriales que no se instalaron en la región. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), reportó que la comarca aportó apenas 1.8 por cientodel valor agregado manufacturero nacional en 2024, una cifra que evidenció el rezago, pero también el margen de crecimiento ante la llegada de agroindustrias de transformación y exportación.
Datos de la Secretaría de Agricultura señalaron que la regiónconcentró cerca del 16 por ciento de la producción agrícola nacional en volumen, donde destacó el café, mango y plátano, pero con bajo nivel de industrialización. A ello se sumó que, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, más del 55por ciento de la población ocupada en el estado trabajó en actividades primarias, lo que reveló una base laboral amplia, aunque desaprovechada para procesos de mayor valor agregado.
El Inegi documentó que solo 27 por ciento de la población económicamente activa en la entidad contaba con capacitación técnica especializada, un reto inmediato para sostener la transformación agroindustrial. Aun así, los organismos empresariales interpretaron 2026 como un año en el cual se dio inicio a una reconfiguración económica que, si se consolida, podría cambiar el rostro productivo de la frontera sur.












































