El crecimiento desordenado de servicios privados ha puesto en riesgo la estabilidad del servicio
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Tonalá, los apagones dejaron de ser una problemática aislada para convertirse en una deficiencia recurrente asociada al desorden urbano, la acumulación de cables en postes y cruces aéreos no solo muestra la expansión de servicios, sino la ausencia de regulación sobre cómo crece la infraestructura en la ciudad. El problema no se trata de la conectividad, sino el caos técnico en la instalación de líneas de telefónicas y otros servicios que no respetan un control de calidad para evitar cualquier desperfecto que culminé en afectar las actividades cotidianas de la localidad.
El tendido eléctrico convive con cables de Internet y televisión colocados sin una planeación común, esa superposición ha provocado fricción, cortocircuitos y fallas que se agravan en temporada de vientos, por consiguiente, ante la saturación de elementos de conectividad el riesgo de interrupciones eléctrica en Tonalá se dispara. Una vez ocurrido el corto circuito, la población queda expuesta a apagones que culminan con afectaciones materiales y económicas.
De acuerdo con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), más del 60 por ciento de las fallas eléctricas en zonas urbanas están relacionadas con infraestructura aérea deteriorada o intervenida por terceros. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía, reportó que el 98 por ciento de los hogares en Chiapas depende de energía eléctrica para actividades básicas, lo que convierte cada apagón en una afectación directa al bienestar, de los usuarios y sus aparatos eléctricos.
A esto se suma que, según datos de la Secretaría de Energía, los eventos de interrupción del suministro aumentaron hasta 30 por ciento durante temporadas de fenómenos meteorológicos adversos. Además, el propio Diagnóstico de Infraestructura Eléctrica de la CFE señalaron que los tiempos promedio de restablecimiento pueden extenderse por horas o días, dependiendo de la gravedad de los daños ocasionados por la interferencia de cableado ajeno al sistema eléctrico.
Más allá de la molestia inmediata, la acumulación de cables cuestionó sobre responsabilidad y orden urbano, los habitantes de Tonalá no solo exigen respuestas rápidas ante los apagones, sino reglas claras para evitar que la ciudad siga creciendo sobre una red saturada, la demanda apuntó a una solución estructural, la cual debería sentar directrices sobre la coordinación de servicios, prevenir riesgos y garantizar que la energía no falle por un problema que pudo evitarse.











































