Enfrentan rezagos históricos desde la planeación territorial, coordinación interinstitucional y la voluntad sostenida
ARGENIS ESQUIPULAS/PORTAVOZ
En un país marcado por profundas brechas sociales, geográficas y educativas, Chiapas comienza a perfilarse como un caso de estudio nacional en la implementación de políticas públicas integrales que colocan a la educación y la salud como pilares de transformación social. Dos estrategias —aparentemente distintas, pero estructuralmente conectadas— están redefiniendo el rumbo del estado: la implementación ejemplar de la Estrategia Nacional “Vive Saludable, Vive Feliz” en las escuelas públicas de nivel básico y el programa estatal de alfabetización Chiapas Puede, que ya produjo el primer municipio libre de analfabetismo en la entidad.
Ambas acciones, impulsadas bajo el Gobierno de Eduardo Ramírez Aguilar, revelan una narrativa distinta a la tradicional: la de un estado que enfrenta sus rezagos históricos no desde la improvisación, sino desde la planeación territorial, la coordinación interinstitucional y la voluntad política sostenida.
UN RECONOCIMIENTO QUE NO ES SIMBÓLICO
La Secretaría de Educación Pública (SEP), Chiapas recibió un reconocimiento que trasciende el protocolo. Durante la LXV Reunión Nacional Plenaria Ordinaria del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu), el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, entregó un reconocimiento oficial a la Secretaría de Educación de Chiapas por la implementación ejemplar de las jornadas de salud escolar en el marco de la Estrategia Nacional “Vive Saludable, Vive Feliz”.
El reconocimiento cobra relevancia si se considera el contexto: Chiapas es una de las entidades con mayor dispersión poblacional, diversidad cultural y retos logísticos del país. Lograr una cobertura estatal efectiva en ese escenario implica algo más que voluntad: requiere estructura, coordinación y presencia territorial real.
Durante su intervención, Delgado Carrillo destacó que el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar se ha convertido en un aliado estratégico de la educación a nivel nacional, al respaldar una estrategia cuyo objetivo central es instaurar una cultura de prevención y bienestar desde las aulas, entendiendo que la salud y el aprendizaje son procesos inseparables.
El reconocimiento fue recibido por el secretario de Educación de Chiapas, Roger Mandujano Ayala, pero detrás del logro existe una arquitectura institucional amplia. Participaron de manera activa la Secretaría de Salud estatal, encabezada por Omar Gómez Cruz; el Sistema DIF Chiapas, bajo la dirección de Ana Isabel Granda González; la delegación de la SEP en Chiapas, a cargo de Raúl Bonifaz Moedano; el IMSS-Chiapas, dirigido por Hermilo Domínguez Zárate; y la Dirección de Educación Básica, encabezada por José Hugo Campos Flores, entre otras instancias.
La Estrategia “Vive Saludable, Vive Feliz” desplegó brigadas de salud escolar en los 124 municipios del estado, realizando revisiones visuales y bucales, tamizajes generales, detección de riesgos y pláticas informativas sobre hábitos saludables. No se trató de jornadas aisladas, sino de una intervención sistemática diseñada para impactar desde la primera infancia.
LOS NÚMEROS DETRÁS DEL LIDERAZGO
Las cifras explican por qué Chiapas se convirtió en referente nacional. De un universo de ocho mil 363 escuelas públicas de educación básica, el 100 por ciento fue visitado por las brigadas. De estas, el 95 por ciento fue tamizado, alcanzando a 766 mil 234 estudiantes. De ellos, 732 mil 595 recibieron valoración directa, lo que representa una cobertura efectiva del 96 por ciento.
En total, la estrategia benefició a más de 780 mil niñas, niños y adolescentes. En un estado históricamente rezagado, esos números no solo representan cobertura: representan presencia del Estado donde antes había ausencia.
Las autoridades educativas informaron que durante los primeros meses del próximo año se dará seguimiento puntual a las incidencias detectadas, lo que confirma que la estrategia no concluye con la visita, sino que se proyecta como una política de continuidad.
Mientras en la capital del país Chiapas era reconocido por su liderazgo en salud escolar, en el municipio de Nicolás Ruiz se escribía otro capítulo histórico. En un ambiente de emoción colectiva, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar encabezó el levantamiento de la primera bandera blanca conmemorativa por la alfabetización, convirtiendo a este municipio en el primero libre de analfabetismo en el marco del programa Chiapas Puede.
El acto no fue solo ceremonial. Simbolizó una ruptura con décadas de rezago educativo estructural, particularmente en comunidades indígenas y rurales.
“Uno de mis mayores anhelos es que el Gobierno de la Nueva ERA sea recordado por vencer la ignorancia y devolver la esperanza de una mejor calidad de vida al pueblo chiapaneco”, expresó el mandatario, al subrayar que concluirá su gestión en 2030 con la convicción de haber cumplido su palabra.
El impacto de Chiapas Puede es medible. El director general del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), Armando Contreras Castillo, informó que tan solo en 2025 se logró alfabetizar a 90 mil 446 personas, una cifra que contrasta drásticamente con las apenas seis mil atendidas durante todo el año anterior.
Contreras Castillo calificó al programa como un referente nacional y destacó la fuerza de la organización comunitaria, particularmente en los pueblos indígenas, como un factor clave del éxito. “Nicolás Ruiz es ejemplo para los otros 123 municipios”, afirmó.
EDUCACIÓN COMO JUSTICIA SOCIAL
Para el secretario de Educación, Roger Mandujano Ayala, el logro en Nicolás Ruiz representa una victoria simbólica y real. Detalló que 680 mujeres y hombres aprendieron a leer y escribir mediante el programa, convirtiendo al municipio en una auténtica comunidad de aprendizaje.
En la misma línea, René Gregorio Velázquez Santiago, director del Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción Docente de Chiapas, definió a Chiapas Puede como un acto de justicia social que garantiza un derecho humano básico: la alfabetización.
Las autoridades municipales y comunitarias coincidieron en que el programa transformó la vida cotidiana. El presidente municipal, Audelio Jiménez Gómez, reconoció que los resultados son visibles y que la comunidad desea continuar su formación educativa. El comisariado de bienes comunales, Amadeo López Méndez, agradeció el respaldo estatal y los apoyos productivos que acompañaron el proceso educativo.
El testimonio más elocuente fue el de Yeni Claribel López Pérez, beneficiaria del programa, quien compartió que aprender a leer y escribir significó una oportunidad de vida que durante años parecía imposible.
UNA POLÍTICA CON VISIÓN INTEGRAL
La coincidencia temporal de ambos logros —salud escolar y alfabetización— no es casual. Responden a una visión de Gobierno que entiende que el bienestar no se fragmenta. La alfabetización mejora la salud; la salud fortalece el aprendizaje. Chiapas parece haber entendido esa ecuación.
Con liderazgo político, coordinación institucional y participación comunitaria, el estado no solo recibió reconocimientos: está redefiniendo su narrativa histórica. De territorio rezagado, a laboratorio nacional de transformación social.




















































