Expertos advirtieron que la deforestación y cambio de uso de suelo amenazan hábitats donde prosperan estas especies
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Con 379 especies registradas, Chiapas se ha consolidado como el estado con mayor diversidad de arañas en México, de acuerdo con Acta Zoológica Mexicana y la base de datos scielo.org.mx. Este número representó una proporción destacada de las especies documentadas en el país, lo que reflejó la magnitud ecológica de un territorio que alberga selvas, montañas y bosques templados que ofrecen refugio a una vasta variedad de arácnidos.
El valor de esta diversidad va más allá de la cifra. Según el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), la comarca concentró cerca del 30 por ciento de la biodiversidad del país y posee 46 áreas naturales protegidas. Esta riqueza biológica convirtió a la entidad no solo en un punto de interés científico, sino también en un laboratorio natural que exige políticas de conservación efectivas frente a la deforestación y la expansión agrícola.
Las arañas, muchas veces subestimadas por su reputación, son en realidad aliadas del equilibrio ecológico. Datos del Instituto de Biología de la Universidad Autónoma de México, señalaron que estos organismos pueden consumir hasta 800 millones de toneladas de insectos al año a nivel mundial, una función clave para controlar plagas y mantener la salud de los ecosistemas.
Sin embargo, los retos ambientales son alarmantes. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el estado ha perdido más de 150 mil hectáreas de selva en la última década, y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, advirtió que el cambio de uso de suelo continúa reduciendo espacios esenciales para especies endémicas. Esta situación pone en riesgo no solo a las arañas, sino también a otros organismos que dependen de esos ecosistemas interconectados para sobrevivir.
Los expertos insistieron en que la actualización de registros científicos, como los impulsados por Acta Zoológica Mexicana, debe ir de la mano de una política ambiental sólida. Cada nueva especie descubierta representa una oportunidad para comprender mejor el equilibrio ecológico y reforzar la protección de los entornos naturales. En ese sentido, el estado no solo lidera en diversidad arácnida, sino también en la responsabilidad de conservar la vida que le da identidad.











































