La iniciativa combina innovación tecnológica con impacto social, desde una visión construida en Chiapas
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Desde un entorno donde la innovación suele enfrentar más barreras que impulso, un grupo de jóvenes chiapanecos encabezado por Mario Suárez Ayala avanza en el desarrollo de una silla eléctrica que busca devolver movilidad a personas con paraplejia. La propuesta no solo apuntó a resolver un problema funcional, también planteó una alternativa accesible frente a tecnologías que suelen ser costosas. En ese cruce entre ingeniería y sentido social, la iniciativa adquirió fuerza.
A partir de un sistema que responde a parpadeos, el dispositivo permite la interacción para quienes han perdido movilidad total. Este tipo de tecnología se inserta en un contexto donde, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, más de 6.1 millones de personas viven con alguna discapacidad en el país. De ese total, alrededor del 20 por ciento presenta limitaciones motrices severas. La demanda de soluciones funcionales y accesibles continúa siendo alta.
Con un periodo de desarrollo que apenas supera los cuatro meses, el equipo ha centrado su esfuerzo en optimizar materiales y reducir costos sin comprometer la funcionalidad. En el mercado, dispositivos similares pueden superar los 80 mil pesos, una cifra que limita su alcance. En contraste, el objetivo es ofrecer una alternativa viable para sectores con menos recursos. De acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, más del 67 por ciento de la población en la comarca se encuentra en situación de pobreza, lo que vuelve indispensable este enfoque.
Más allá del desarrollo técnico, el proyecto también confronta una percepción arraigada sobre la capacidad de innovación en Chiapas. La falta de reconocimiento se presenta como un obstáculo que condiciona la continuidad de iniciativas como esta. A nivel nacional, solo el 1.3 por ciento del Producto Interno Bruto se destina a investigación y desarrollo, lo que limita la consolidación de proyectos emergentes.
Con la mira puesta en competencias nacionales e internacionales, el equipo busca posicionar su desarrollo en escenarios que permitan validar su impacto. La intención de fabricar la silla en el estado con proveedores locales refuerza una visión que apuesta por el crecimiento regional. En México, apenas el 0.6 por ciento de las patentes registradas proviene del sureste, lo que expone una oportunidad de expansión.












































