Enfermedades cardiovasculares, cáncer y males respiratorios figuran entre las principales consecuencias
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Chiapas, el tabaquismo no es un hábito generalizado, pero sus consecuencias son devastadoras, cada día cinco personas pierden la vida por enfermedades asociadas al consumo de cigarro. Este impacto colocó al tabaco como uno de los principales factores de riesgo para la salud en un estado que ya enfrenta rezagos estructurales en la atención médica. La aparente “baja prevalencia” de fumadores esconde un problema con efectos letales.
Las cifras oficiales mostraron que unas 44 mil personas fuman a diario, lo que equivale al 0.6 por ciento de la población entre 12 y 65 años. Aunque Chiapas se ubica por debajo de la media nacional, el costo social y sanitario es desproporcionado. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los fumadores pierden en promedio 10 años de vida, y en México el gasto en atender enfermedades relacionadas asciende a más de 85 mil millones de pesos al año.
El inicio temprano es otro factor de alerta. En el estado, la edad promedio de arranque es de 20 años, pero la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODA, 2024) reportó que a nivel nacional cerca del 10 por ciento de los adolescentes de 12 a 17 años han probado cigarrillos. Además, el Instituto Nacional de Salud Pública señaló que 15 por ciento de los estudiantes de secundaria y bachillerato en el sureste ya han estado expuestos al tabaco de manera directa o pasiva.
El tabaquismo no solo está ligado a cáncer de pulmón o enfisema; en el estado las principales causas de muerte relacionadas incluyen enfermedades cardiovasculares y diabetes, padecimientos que ya representan más del 30 por ciento de la mortalidad general en la entidad. A ello se suman los costos indirectos, ausentismo laboral, discapacidad y la presión económica sobre familias que deben destinar parte de sus ingresos a tratamientos de alto costo.
El problema se conecta con otra alerta, la salud mental. Solo en 2025, la Secretaría de Salud estatal ha registrado 53 intentos de suicidio, y especialistas apuntaron a que el consumo de sustancias, incluido el tabaco, puede agravar cuadros depresivos y de ansiedad. La combinación de adicciones y falta de atención psicológica se convierte así en un círculo difícil de romper. La urgencia, advirtieron expertos, no está solo en reducir el número de fumadores, sino en construir políticas integrales que atiendan prevención, salud mental y acceso a tratamientos efectivos.











































