A pesar de su valor intrínseco, las nuevas generaciones se ven atraídas por la moda rápida
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
Este jueves 18 de septiembre se llevó a cabo una pasarela de prendas estilizadas con bordados específicamente zoques, en un contexto donde el arte textil y artesanal se convierte en un símbolo de identidad, Sofía Aquino, representante del Buró Municipal, destaca la importancia de enseñar a las nuevas generaciones sobre los textiles de Chiapas. “Queremos mostrar lo que son los textiles de nuestro estado, especialmente en la zona metropolitana de Tuxtla Gutiérrez”, comentó, refiriéndose a las piezas icónicas como los textiles Sokez de Comitán y los sombreros artesanales.
El Instituto Casa de las Artesanías de Chiapas reveló que más de 50 mil personas se dedican a la producción artesanal en el estado, abarcando campos como textiles, alfarería, joyería y fibras vegetales. Estas creaciones no solo representan una fuente de ingresos, sino que también son un medio para preservar la cultura y la historia regional.
Sin embargo, el desafío es considerable. Aquino señaló que las nuevas generaciones muestran una resistencia a usar prendas artesanales debido a la diferencia de precios. “Una pieza artesanal puede costar entre 600 y 25 mil pesos, mientras que una prenda de fast fashion se vende entre 120 y 200 pesos”, explicó. La falta de valoración por lo artesanal implica un riesgo para la continuidad de estas tradiciones, dado que cada prenda lleva consigo un mensaje y una cosmovisión única.
El impacto de la artesanía en la economía local es significativo. Según datos del INEGI, el sector artesanal contribuye con aproximadamente el dos por ciento al Producto Interno Bruto cultural del país. En Chiapas, al menos siete de cada 10 familias indígenas participan en actividades relacionadas con la artesanía. Marisol Urbina Matus, directora de la Casa de las Artesanías, destaca el aumento en la participación de artesanos en concursos y ventas, lo que sugiere un resurgimiento en el interés por la producción artesanal. “Podemos ver que ha aumentado el número de participantes y de ventas, lo que ayuda a más artesanos y artesanas”, mencionó Urbina.
Además de ser un medio de sustento, la venta de artesanías representa una oportunidad para mejorar las condiciones de vida de quienes las crean. Urbina Matus subraya que “los precios son justos y no tienen fines de lucro”, enfatizando que las tiendas de artesanías están diseñadas para apoyar a los artesanos y que es vital comprender el proceso de creación detrás de cada pieza para valorar adecuadamente el trabajo que realizan.
La artesanía chiapaneca se presenta como una manifestación cultural rica y variada, donde cada hilo, cada pieza de barro y cada objeto de madera cuentan una historia de identidad y resistencia. En un mundo cada vez más dominado por la moda rápida y la uniformidad, revalorizar la artesanía chiapaneca es esencial no solo para preservar la memoria colectiva, sino también para fomentar una conexión más profunda con nuestra cultura y nuestras raíces.











































