Resguarda tesoros de la civilización, combinando investigación, conservación y educación para conservar su legado
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
En la selva chiapaneca, el Museo de Sitio “Alberto Ruz Lhuillier”, en Palenque, guarda el testimonio de una de las civilizaciones más fascinantes de Mesoamérica. Este espacio, ubicado a la entrada de la Zona Arqueológica, no solo alberga piezas únicas del mundo maya, sino que también se ha convertido en un centro activo de investigación y conservación.
José Pablo Bravo Coutiño, director del museo, destacó la transformación que han experimentado los museos en la actualidad. “Hoy en día los museos no solo son espacios para que la gente llegue a conocer parte de las obras artísticas, arqueológicas, pictóricas, etcétera, sino que se están habilitando espacios dentro de los propios museos que se pueden dignificar para la investigación. Tenemos mucho vínculo con diferentes universidades como la UNAM, entre otras, que pueden llegar a hacer trabajos de investigación en temas particulares del propio Palenque”, explicó Bravo.
Con una arquitectura inspirada en los antiguos templos mayas, el Museo de Sitio exhibe más de 230 piezas recuperadas durante décadas de excavaciones. Entre estas se encuentran esculturas, vasijas y réplicas de tumbas emblemáticas, como la del gobernante Pakal el Grande. Estas piezas son testimonio del esplendor de la civilización maya y su complejidad cultural.
Inaugurado en 1994 y administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, el museo ha sido un pilar en la difusión del conocimiento sobre la cultura maya. A pesar de su importancia, el recinto aún no alcanza los mismos niveles de afluencia que la Zona Arqueológica, un hecho que su director busca revertir con nuevas estrategias de difusión y modernización.
Palenque, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1987, es uno de los destinos más visitados de Chiapas. Según la Secretaría de Turismo federal, durante el último año, el sitio arqueológico recibió más de 600 mil visitantes, de los cuales cerca del 40 por ciento son extranjeros, principalmente de Estados Unidos, Francia y Alemania. Sin embargo, el Museo de Sitio todavía tiene un camino por recorrer en términos de afluencia.
“En el caso del propio museo de sitio, la visita, comparado con la visita pública en la zona de monumentos, es aproximadamente un 40 o 50 por ciento de lo que acude a la zona de monumentos. Entonces, esta es una invitación para que nuestro público nacional como internacional se acerquen a estos espacios que ya pronto los tendremos habilitados al 100 por ciento”, mencionó Bravo durante una reciente entrevista.
La próxima reapertura total del museo se prevé que permita el acceso a nuevas salas interactivas, espacios para exposiciones temporales y zonas dedicadas a la educación patrimonial. Con estas mejoras, se busca que los visitantes comprendan la conexión viva entre el pasado y el presente de los pueblos mayas, así como el valor de preservar su rica historia.
Cada recorrido por el Museo de Sitio de Palenque es una invitación a reencontrarse con la memoria de una civilización que sigue latiendo en las piedras, en los glifos y en el espíritu de la selva. Desde Palenque, Chiapas, el legado maya continúa inspirando a nuevas generaciones. Visitar su museo es no solo mirar al pasado, sino entender el valor de preservar nuestra historia. La cultura maya no es solo un recuerdo, sino un elemento vivo que sigue influyendo en la identidad mexicana y en la historia de la humanidad.











































