La mejora en el rubro sugiere un ajuste en la percepción ciudadana, impulsado por variaciones en la incidencia delictiva
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
Con una caída sostenida en la percepción de inseguridad, Tapachula dejó de figurar entre las ciudades con peores indicadores del país y se colocó fuera del top 40, un movimiento que renueva su imagen municipal. El dato, derivado de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, no solo involucró un cambio de posición, también ofrece una lectura distinta sobre la evolución de la seguridad en el sur del estado.
A partir de registros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la incidencia delictiva en Tapachula mostró una disminución cercana al 18 por ciento en delitos de alto impacto durante el último año, lo que ayudó a explicar el ajuste en la percepción ciudadana. Este descenso ha coincidido con una reducción en robos a comercio y transeúnte, dos de los ilícitos que más influyen en la sensación de inseguridad cotidiana.
Con base en datos de la Fiscalía General del Estado de Chiapas, las denuncias por robo en Tapachula bajaron alrededor de 22 por ciento en el mismo periodo, acompañadas de una disminución de casi 15 por ciento en delitos patrimoniales. Estos cambios, aunque no eliminan el problema, comenzaron a modificar la experiencia diaria de la población en espacios públicos y zonas comerciales.
Desde la perspectiva local, información del Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana indicó que la presencia operativa en la región Costa-Soconusco se incrementó en cerca de 25 por ciento, con mayor despliegue en puntos urbanos y corredores de movilidad. Este reforzamiento ha coincidido con una baja de 12 por ciento en reportes de incidentes en colonias consideradas prioritarias.
En contraste con este avance, el entorno social mantiene tensiones visibles que impiden hablar de una mejora consolidada, en especial ante el aumento en conflictos reportados por la población, lo que sugiere que la percepción de seguridad no siempre avanza al mismo ritmo que la convivencia cotidiana. La salida de Tapachula del grupo más crítico representa un punto de inflexión, aunque el desafío ahora radica en sostener esa tendencia sin que los factores de riesgo vuelvan a escalar.












































