La reubicación de la universidad amenaza con romper la continuidad académica de alumnos en etapas avanzadas de la carrera
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
En medio de una creciente preocupación por la estabilidad académica, estudiantes de la Universidad para el Bienestar Benito Juárez García en Venustiano Carranza advirtieron que el traslado de su sede hacia San Cristóbal de Las Casas comprometería la continuidad de su formación, en una situación donde la deserción en educación superior en Chiapas alcanzó cerca del 12 por ciento según datos de la Secretaría de Educación estatal.
A partir de la posible reubicación, el impacto económico emergió como uno de los principales factores de riesgo para el alumnado, en particular al considerar que más del 55 por ciento de estudiantes universitarios en la comarca proviene de hogares con ingresos limitados, de acuerdo con indicadores del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.
Con trayectorias académicas avanzadas en juego, la interrupción de procesos formativos no solo representa un retraso individual, también pone en tensión el modelo educativo orientado a comunidades, en una región donde el déficit de médicos generales supera el 20 por ciento en zonas rurales, según registros de la Secretaría de Salud estatal.
Al trasladar la sede a una ciudad con mayor demanda de vivienda, la presión sobre los costos de vida se intensificó, sobre todo si se toma en cuenta que el precio promedio de renta en San Cristóbal de Las Casas ha incrementado más del 25 por ciento en los últimos años, conforme a reportes del sector inmobiliario local.
Frente a este panorama, el reclamo estudiantil se posicionó como una defensa del acceso equitativo a la educación y de la continuidad de proyectos formativos vinculados a la atención comunitaria, en una disputa que también cuestionó la planeación institucional y el impacto de decisiones administrativas en contextos de alta vulnerabilidad educativa.












































