En territorios indígenas, los usos y costumbres limitan la herencia femenina
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Chiapas, menos de una de cada cuatro propiedades ejidales y comunales está registrada a nombre de mujeres, lo que evidencia un rezago estructural en la titularidad de la tierra. De acuerdo con el Registro Agrario Nacional (RAN), solo el 22.8 por ciento de las personas titulares son mujeres, un indicador que contrasta con la creciente participación femenina en otros sectores económicos del estado.
El problema se intensifica en territorios indígenas, donde los usos y costumbres limitan la herencia femenina. En la región Altos-Tsotsil-Tseltal, menos del uno por ciento de la tierra pertenece a mujeres, mientras que en Tulijá-Tseltal-Chol solo 14.7 por ciento de las propiedades están registradas a su nombre. Estos datos muestran cómo la tradición y normativa comunitaria privilegian la transmisión patrimonial hacia hombres, aun en contextos de viudez o ausencia del titular.
El Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó que solo 12 por ciento de las mujeres indígenas eran propietarias o copropietarias de su vivienda en 2022, lo que mostró una brecha en derechos sobre la tierra y los hogares. En la comarca, 95 mil 800 mujeres eran titulares de propiedades ejidales y comunales en territorios indígenas, cifra que representa apenas el 18 por ciento de las personas con derecho reconocido en estas comunidades.
Además del acceso limitado a la propiedad, la desigualdad se traduce en menor acceso a créditos agropecuarios y programas de desarrollo rural. Según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), solo 21 por ciento de los apoyos dirigidos a productores de ejidos y comunidades en el territorio se otorgan a mujeres, lo que dificulta la inversión en parcelas y el desarrollo de proyectos productivos liderados por ellas.
Expertos señalaron que la formalización de la titularidad femenina es clave para promover autonomía económica, seguridad alimentaria y liderazgo comunitario. Estudios del Instituto Nacional de las Mujeres indicaron que los municipios con mayor proporción de mujeres titulares de tierras muestran un incremento de hasta 27 por ciento en participación en decisiones comunitarias y proyectos colectivos, lo que subrayó la importancia de políticas que promuevan la equidad en la propiedad rural.











































