Con alta informalidad y bajos empleos formales, el estado castiga a los más preparados y premia a quienes tienen menor escolaridad
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Chiapas, el valor del título universitario parece perder peso frente al mercado laboral. Entre 2022 y 2024, el ingreso promedio de las personas con estudios profesionales cayó 24.33 por ciento. Lejos de representar una ventaja, la preparación académica hoy refleja un retroceso en la capacidad de los profesionistas para sostener su nivel de vida, en un entorno económico que no recompensa la formación superior.
El golpe no se limita a licenciados, quienes cuentan con estudios de posgrado también enfrentaron una reducción de 12.35 por ciento en sus ingresos. Esto contrastó con la narrativa nacional que impulsa la educación como motor de movilidad social. En el caso de la comarca, los grados avanzados no están siendo correspondidos con mejores salarios, lo que desnuda una crisis de empleabilidad para los perfiles más calificados.
La paradoja es que los mayores incrementos de ingresos se concentraron en quienes tienen preparatoria completa o incompleta, con un alza de 11.84 por ciento en el mismo periodo, consolidándose como el grupo con mayor crecimiento. Incluso quienes solo cuentan con secundaria o primaria tuvieron ligeros aumentos.
Los datos dialogaron con una realidad más amplia. Según elInstituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), apenas 19 por ciento de la población económicamente activa en la entidad tiene estudios universitarios, mientras que el 80 por ciento restante se concentra en niveles de secundaria o menores. A ello se suma que el estado presenta la tasa más baja de ocupación en empleos formales del país, solo 27 de cada 100 trabajadores están afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Además, cifras del Observatorio Laboral de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), señalaron que el ingreso promedio nacional de profesionistas en 2023 fue de 14 mil 631 pesos mensuales, muy por encima de lo que reciben en la comarca.
La caída de 24.33 por ciento en los ingresos de los profesionistas no solo es un dato económico, es una señal de alerta sobre el estancamiento del modelo productivo local. El Observatorio Ciudadano Fomento Económico local, advirtióque, en lugar de ser un motor de movilidad social, la educación superior se enfrenta a un escenario donde la precariedad laboral y la informalidad le restan valor.











































