Impulsan bazares y ventas a bajo costo que dan una segunda vida a ropa y accesorios infantiles
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
La fast fashion o moda rápida se ha consolidado como una de las industrias más rentables del mundo, pero también como una de las más dañinas para el planeta. La producción masiva de ropa implica consumo excesivo de agua, explotación laboral y toneladas de desechos textiles que terminan en tiraderos a cielo abierto. Frente a este panorama, nuevas generaciones de padres y madres están optando por alternativas más responsables: la moda circular.
En Tuxtla Gutiérrez, un grupo de entre 16 y 20 mamás encontró en los bazares una forma sencilla y práctica de enfrentar el problema. La iniciativa nació de la necesidad de aprovechar mejor los productos para bebés, que suelen quedar casi nuevos tras pocos meses de uso.
“Somos alrededor de entre 16 y 20 mamás que lo que estamos buscando es hacer que toda la ropa, todos los accesorios, todas las cosas que tienen nuestros bebés se vuelvan de uso cíclico para que también aportemos nosotros esta cuestión del fast fashion”, contó una de las integrantes.
DE ZAPATOS A JUGUETES: LA VIDA ÚTIL SE ALARGA
La propuesta va más allá de la ropa. Los bazares incluyen zapatos, mochilas, juguetes y artículos escolares que cambian de manos a través del trueque o la venta a precios simbólicos. La dinámica no solo alivia el bolsillo de las familias, sino que también transmite un mensaje claro a los más pequeños: cuidar el medio ambiente es posible desde lo cotidiano.
Otra de las participantes explica cómo surgió la idea. “Somos un grupo de mamis de Tuxtla que asisten a la misma escuela, entonces se nos ocurrió la idea de que como siempre tenemos muchísimas cosas, que la verdad los niños dejan todos los productos con muy poco uso, pues nos gustó la idea de hacer un bazar con precios increíblemente muy buenos, muy baratos, muy económicos para darle una segunda oportunidad a esta ropita”.
LA LÓGICA DE LAS 4R
La moda circular se basa en aplicar las famosas 4R de la sustentabilidad: reducir, reutilizar, reciclar y recuperar. En este contexto, reducir significa frenar el consumo innecesario de ropa nueva; reutilizar, dar una segunda oportunidad a prendas y accesorios; reciclar, transformar materiales para alargar su vida útil; y recuperar, rescatar objetos antes de que se conviertan en desechos.
UNA TENDENCIA GLOBAL, UN ESFUERZO LOCAL
El movimiento no es aislado. De acuerdo con estudios de la consultora McKinsey, el mercado global de ropa de segunda mano crecerá un 127 por ciento hacia 2026, superando incluso a la fast fashion en algunos países. En México, plataformas digitales de reventa y grupos comunitarios en redes sociales han crecido exponencialmente, lo que refleja una mayor conciencia ambiental y económica.
En el caso de los bebés, la moda circular adquiere un sentido especial: la velocidad con que crecen hace que muchas prendas se utilicen solo una o dos veces. Por ello, el intercambio se convierte en una alternativa lógica y sustentable.











































