Psicólogos y especialistas trabajan con estudiantes, maestros y familias
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
En las aulas de Chiapas, además de matemáticas, ciencias o español, se comienza a abrir espacio a un tema poco abordado, pero indispensable para el bienestar, las emociones. Psicólogos y especialistas han puesto en marcha talleres de desarrollo emocional en distintas escuelas de nivel básico, con el objetivo de acompañar a niñas, niños, docentes y familias en la construcción de entornos más saludables y en la prevención de problemas de salud mental.
La psicóloga Andrea Huerta, quien coordina parte de estas actividades, explicó que el programa está diseñado para que los estudiantes aprendan a identificar, comprender y manejar sus emociones, al mismo tiempo que fortalecen habilidades de autocontrol y convivencia. “Estamos desarrollando una serie de servicios académicos los cuales buscan fortalecer justamente a los estudiantes y a los profesores… niño que no es feliz difícilmente puede aprender de manera integral. Ahorita estamos trabajando la parte de emociones, la parte de autocontrol, además también con padres de familia para mantener el desarrollo de la comunidad”, señaló.
UNA REALIDAD PREOCUPANTE EN LA SALUD MENTAL INFANTIL
La puesta en marcha de estos talleres responde a un panorama que los especialistas consideran urgente. De acuerdo con la Secretaría de Salud federal, en México al menos dos de cada 10 niños y adolescentes presentan algún problema de salud mental, siendo la depresión y la ansiedad los más frecuentes. La situación se agrava por la falta de diagnósticos oportunos, lo que retrasa la atención y multiplica las consecuencias negativas en el desarrollo personal y académico.
En Chiapas, Andrea Huerta advirtió que la detección tardía de trastornos como el espectro autista o problemas de aprendizaje suele traducirse en aislamiento, baja autoestima y, en muchos casos, depresión. “Hoy en día podemos ver que hay muchos casos de diagnóstico tardío… eso justamente requiere herramientas para poder enfrentar la situación… los niños por querer encajar desarrollan depresión o ansiedad. La problemática más importante es la falta de diagnóstico a tiempo; si lo tuviéramos podríamos desarrollar estrategias que ayuden”, afirmó.
La preocupación no es menor, datos de la Encuesta Nacional de Bienestar Autoinformado revelan que el 30 por ciento de los adolescentes de entre 12 y 17 años en México reporta síntomas relacionados con ansiedad. A nivel internacional, la Organización Mundial de la Salud advierte que la mitad de los trastornos mentales se originan antes de los 14 años, por lo que la infancia es una etapa clave para la prevención.
ESPACIOS DE PREVENCIÓN
Frente a este escenario, los talleres buscan colocar a la escuela como un espacio seguro de detección, acompañamiento y prevención. Las dinámicas incluyen juegos, ejercicios de respiración, círculos de confianza y actividades artísticas que permiten a los estudiantes expresar lo que sienten. También se promueve la comunicación entre maestros y padres de familia, de manera que las señales de alerta no pasen desapercibidas.
El trabajo con docentes es un punto clave. Según los especialistas, los maestros muchas veces son los primeros en notar cambios de conducta, bajo rendimiento o retraimiento en los estudiantes. Sin embargo, no siempre cuentan con herramientas para darles seguimiento. Estos talleres los dotan de estrategias básicas para canalizar los casos, reducir el estrés en el aula y fomentar un ambiente de respeto y colaboración.











































