Especialistas advirtieron que sin estrategias eficientes de distribución y atención, la problemática ampliará los ciclos de pobreza
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En medio de carencias estructurales que han condicionado el acceso a servicios básicos, el gasto en medicamentos se ha convertido en una de las principales presiones para las familias en Chiapas, al grado de absorber una proporción considerable de sus ingresos. La situación no solo compromete la salud individual, también impacta en la estabilidad económica de los hogares, que enfrentan decisiones cada vez más restrictivas.
A partir de la expansión de enfermedades crónicas y la limitada cobertura del sistema público, el costo de tratamientos ha desplazado otros gastos esenciales dentro del hogar, esto genera un círculo de vulnerabilidad difícil de romper. Datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social ubicaron a más del 60 por ciento de la población en condiciones de pobreza, lo que acentúa el peso que representa adquirir medicamentos en el presupuesto familiar.
Conforme se debilita la capacidad de respuesta institucional, la población recurre a alternativas que implican suspender tratamientos o dosificar medicamentos, prácticas que deterioran la salud a mediano plazo. Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía señalaron que más del 30 por ciento de los chiapanecos carece de acceso efectivo a servicios de salud, lo que incrementa la dependencia de la compra directa en farmacias.
A la par de este escenario, especialistas advirtieron que el impacto trasciende lo clínico y alcanza el ámbito productivo, debido a que enfermedades mal atendidas reducen la capacidad laboral y limitan oportunidades económicas. Registros del Instituto Nacional de Salud Pública indicaron que la comarca presentó una de las tasas más altas de padecimientos no controlados en el sur del país, lo que eleva el gasto de bolsillo en salud.
Bajo este panorama y frente a la ausencia de sistemas eficientes de registro y distribución de apoyos, organizaciones civiles han comenzado a implementar estrategias para mejorar la identificación de pacientes y optimizar recursos. Datos del Consejo Nacional de Población estimaron que una familia en la entidad puede tardar varias generaciones en superar la pobreza, lo que dimensiona el impacto de un problema donde acceder a medicamentos dejó de ser una garantía para convertirse en una carga constante.












































