El modelo busca evitar el desperdicio y aprovechar excedentes de cadenas productivas y comerciales
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
En un estado donde el contraste entre la riqueza natural y la carencia social es una herida abierta, la academia y el sector civil han decidido articular una respuesta tangible. El doctor César Serrano, rector de la Universidad de Chiapas, encabezó el lanzamiento oficial del Banco de Alimentos BDB “Bienes de Bendición”, un proyecto diseñado para canalizar recursos alimentarios hacia los hogares chiapanecos que hoy enfrentan el dilema de la inseguridad nutricional.
El anuncio, realizado en la capital chiapaneca, posiciona a la universidad como un actor clave en la gestión social, trascendiendo las aulas para incidir directamente en la calidad de vida de la población.
La implementación del Banco de Alimentos BDB responde a una emergencia estadística que no admite demoras. De acuerdo con datos compartidos durante el evento por la maestra María Jesús Rodríguez Ahirre, representante de la Agrupación Política Nacional 5 de Mayo Reformador, el panorama estatal es el siguiente:
-Pobreza Extrema: Se estima que en Chiapas más de 1.5 millones de personas viven en pobreza alimentaria.
-Vulnerabilidad: Dependiendo de la zona geográfica, entre el 70 y el 90 por ciento de la población estatal presenta dificultades para acceder a la canasta básica.
-Grupos de Riesgo: Los adultos mayores y las familias de las zonas serranas son quienes sufren con mayor severidad la falta de nutrientes básicos.
De acuerdo con el CONEVAL, Chiapas se mantiene sistemáticamente en los primeros lugares nacionales de carencia por acceso a la alimentación, lo que convierte a iniciativas como “Bienes de Bendición” en un salvavidas logístico para las comunidades de pueblos originarios.
La operatividad del banco se fundamenta en el rescate de alimentos. El modelo busca evitar el desperdicio y aprovechar excedentes de cadenas productivas y comerciales de alto impacto.
“Los alimentos serán recolectados de la Central de Abastos y de la gran familia Walmart”, detalló la organización. El catálogo de apoyo incluirá productos secos, granos básicos y líquidos. Tomando como referencia experiencias exitosas en estados vecinos como Tabasco, donde se han logrado movilizar hasta 168 toneladas de productos perecederos, la meta para Chiapas es escalar la distribución de manera progresiva.
El Rector Serrano enfatizó que el proceso no será azaroso: “Va a ser perfectamente supervisado y evaluado el rendimiento de las despensas para que realmente lleguen a las familias que están necesitando esta ayuda”. Para ello, un equipo de trabajadores sociales realizará visitas domiciliarias y levantamientos de datos para validar la situación socioeconómica de los solicitantes.
El programa arrancará con un despliegue en zonas estratégicas donde los índices de marginación son históricamente elevados. Los primeros municipios en el radar de distribución son:
1. Tuxtla Gutiérrez: Atención focalizada en colonias periféricas y cinturones de miseria.
2. San Juan Cancuc: Municipio con alta densidad de población indígena y carencias estructurales.
3. Chamula y Octubre: Zonas con retos geográficos y sociales significativos.
4. Red de 12 municipios adicionales: Especialmente enfocados en comunidades de pueblos originarios.
Ante la naturaleza de los apoyos, la maestra Rodríguez Ahirre fue tajante al señalar que el Banco de Alimentos BDB no tiene filiaciones electorales. “Este banco no persigue ningún fin político, persigue eminentemente un fin social”, declaró, subrayando que la única competencia válida en este contexto es la de “ver quién sirve mejor” a la sociedad chiapaneca.
Con este lanzamiento, Chiapas suma un esfuerzo académico-social que busca no solo entregar una despensa, sino devolver la dignidad a las mesas de quienes, por décadas, han sido marginados del desarrollo estatal.












































