Autoridades federales han sido solicitadas para rastrear los números y garantizar seguridad
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Comerciantes de Huixtla, Escuintla y Villa Comaltitlán alertaron sobre llamadas de extorsión originadas desde el CEFERESO 15, ubicado en el tramo carretero Villa Comaltitlán–Escuintla. Los delincuentes exigen “protección” a cambio de dinero, haciendo uso de números de distintas entidades y acentos norteños, lo que ha generado temor y confusión. Esta situación coincide con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que reportó que más del 50 por ciento de los negocios en Chiapas perciben inseguridad constante.
Los afectados relataron que los sujetos desconocidos marcan con exigencias imposibles de cubrir, esto provoca pánico entre los comerciantes. Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, en 2023 hubo más de cinco mil víctimas de amenazas telefónicas a nivel nacional, lo que mostró que este tipo de extorsiones no es un fenómeno aislado y que el Soconusco se suma a un contexto más amplio de vulnerabilidad.
El CEFERESO 15 alberga reclusos de alta peligrosidad por delitos federales. Para los comerciantes, la posibilidad de que internos puedan coordinar actividades criminales desde el centro penitenciario reforzó la percepción de riesgo. En 2023, las denuncias por extorsión en todo México superaron las 10 mil 300, según registros del Inegi, lo que evidencióque este delito continúa siendo un desafío nacional.
Ante esta situación, los comerciantes han solicitado la intervención de autoridades federales para rastrear números foráneos, identificar a los responsables y garantizar seguridad en la región. La falta de acción podría consolidar una red de intimidación que afecta la economía local y agrava la percepción de inseguridad, un problema que, según el Inegi, 51.1 por ciento de los adultos en la comarcaconsidera como el más grave del estado.
El panorama demostró que las posibles extorsiones desde el CEFERESO 15 no son un hecho aislado, forman parte de un contexto nacional donde la extorsión es el tercer delito más frecuente y la amenaza telefónica se mantiene como un riesgo latente para negocios y familias. Esto subrayó la urgencia de medidas preventivas y de investigación para que la seguridad y la confianza ciudadana no queden en segundo plano.











































