La incorporación de trabajadores independientes al sistema de salud busca reducir una brecha histórica en el acceso a servicios médicos
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Al abrirse la puerta para que trabajadores independientes accedan a seguridad social en Chiapas, el planteamiento apuntó a corregir una exclusión estructural que ha mantenido a miles de personas fuera de servicios médicos formales. Oficios ligados a la cultura, el comercio y el transporte comenzarán a ser integrados a un esquema que busca reducir la vulnerabilidad cotidiana frente a enfermedades y accidentes.
En ciudades como Tuxtla Gutiérrez y Tapachula, donde se concentró una alta actividad económica informal, la estrategia arrancó en un contexto donde más del 68 por ciento de la población ocupada trabaja sin prestaciones, de acuerdo con cifras oficiales. Este dato colocó a la comarca entre las entidades con mayor dependencia del trabajo independiente, lo que amplificó el alcance potencial de la medida.
Al analizar el acceso actual a servicios de salud, se identificó que cerca del 52 por ciento de la población en el estado no cuenta con afiliación a instituciones públicas o privadas, lo que ha obligado a miles de personas a postergar atención médica o asumir costos elevados. Esta brecha no solo impacta en la salud individual, también genera presiones económicas que afectan la estabilidad de los hogares.
Desde una perspectiva territorial, el reto se vuelve más complejo al considerar que en zonas urbanas la informalidad supera el 60 por ciento, mientras que en regiones rurales puede alcanzar niveles cercanos al 75 por ciento, lo que amplía el universo de trabajadores que podrían incorporarse a este esquema. La cobertura efectiva dependerá de la capacidad de adaptar el modelo a distintas realidades productivas.
Con una política que busca integrarse de manera progresiva, el desafío no solo radicó en sumar afiliaciones, también en garantizar servicios accesibles y sostenibles, sobre todo en un contexto donde el gasto de bolsillo en salud en la región representó más del 40 por ciento del total destinado por las familias. Bajo ese panorama, la seguridad social se posicionó como un elemento clave para reducir desigualdades y fortalecer la estabilidad económica de quienes dependen de ingresos diarios.












































