En la vivienda se aseguraron actas de nacimiento, carteles de mendicidad, teléfonos y dinero en efectivo
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El hallazgo de 10 menores y tres adultos originarios de Chiapas, víctimas de trata en Hermosillo, volvió a encender las alarmas sobre la explotación infantil indígena que se extiende fuera del estado. La Fiscalía General de la República realizó el operativo en una vivienda de la colonia Adolfo López Mateos, donde los chiapanecos eran obligados a realizar actividades de mendicidad bajo amenazas.
De acuerdo con las investigaciones iniciales, los tratantes trasladaban a las víctimas desde comunidades de Los Altos de Chiapas con la promesa de empleo, pero terminaban retenidos en condiciones de hacinamiento. En el lugar fueron aseguradas actas de nacimiento, teléfonos celulares y carteles con frases alusivas a la mendicidad, lo que reforzó la hipótesis de una red que opera en distintas ciudades del norte del país.
El caso se suma a una tendencia creciente, según datos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), en México se registraron más de 21 mil casos anuales de trata de personas, y el 30 por ciento involucra a menores. En la entidad, la Fiscalía estatal ha documentado un aumento del 17 por ciento en denuncias por explotación infantil entre 2023 y 2024, siendo las comunidades indígenas las más vulnerables debido a la pobreza y la migración forzada.
Las víctimas fueron atendidas por la Cruz Roja Mexicana y trasladadas a un albergue temporal, donde recibirán apoyo psicológico y asesoría jurídica. Organismos civiles en Sonora advirtieron que la falta de coordinación entre estados permite que los grupos delictivos trasladen con facilidad a niños y adolescentes para su explotación.
Especialistas en derechos humanos recordaron que la comarca sigue siendo una de las entidades con mayor riesgo de trata infantil en el país, con más de 65 municipios en alerta por vulnerabilidad social, según cifras del Consejo Nacional de Población. El rescate en Hermosillo, dijeron, fue un reflejo de un problema nacional que se alimenta del abandono institucional y la desigualdad estructural que persiste en el sur del país.











































