Uno de los establecimientos en Chiapas reveló movimientos que abrieron una pesquisa más amplia en el sector de apuestas
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
La revisión federal a los casinos colocó a Chiapas en el radar de las operaciones financieras más complejas del país. Aunque solo uno de los siete establecimientos locales mostró movimientos sospechosos, Hacienda amplió el espectro a nueve casinos vinculados a la entidad. El hallazgo surge en un contexto donde México registró 124 mil reportes anuales de operaciones inusuales. El sector de apuestas se consolida como un terreno propicio para transacciones opacas.
La investigación detectó patrones similares a prácticas registradas en otros estados, con transferencias a cinco países y uso de plataformas no supervisadas. En México, este fenómeno creció 38 por ciento en tres años, según datos oficiales. Aunque no se reveló la empresa chiapaneca bajo revisión, las operaciones coincidieron con tipologías internacionales de lavado. En la comarca, donde el uso de efectivo supera por 12 puntos el promedio nacional, el riesgo aumenta. Y la supervisión financiera enfrenta un desafío urgente.
El panorama se volvió más complejo en un estado donde la informalidad financiera alcanzó al 67 por ciento de la población adulta, según encuestas nacionales. Casinos que operan solo en plataformas digitales, pero con permisos federales, añadieron una capa de dificultad regulatoria. La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) advirtió que estos modelos permitieron movimientos fragmentados entre apuestas, recargas y transferencias. Esas pequeñas operaciones, juntas, pueden sumar millones. Y eso explica por qué la intervención federal llegó sin margen de espera.
El Gobierno anunció una transición hacia mecanismos preventivos para frenar estas prácticas. La UIF usará modelos predictivos con inteligencia artificial para rastrear movimientos antes imperceptibles. Cada año, México registró 920 mil operaciones relevantes, aunque pocas derivan en investigaciones. En casinos, el reto es la dispersión de pagos menores que forman flujos millonarios. El territorio entró en una fase de observación reforzada. Y el sector de apuestas opera bajo mayor presión.
La discusión pública en la región se centró en el vacío que existía en la supervisión local de estos establecimientos. El sector de juegos movió más de mil 800 millones de pesos anuales, según proyecciones del mercado. Sin un registro claro, muchas operaciones pasaron inadvertidas durante años. La intervención federal marcó un punto de quiebre para los nueve casinos bajo revisión. Y anunció una etapa en la que la opacidad deja de ser tolerada.











































