La diferencia entre lo que ganan familias y lo que necesitan para vivir no solo es la mayor del país, sino también la más difícil de cerrar
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Chiapas vuelve a exhibir la mayor brecha económica del país, es el estado donde una familia promedio está más lejos de alcanzar un nivel de vida digno. Aunque el ingreso vital necesario es de 15 mil 920 pesos al mes, la mediana real apenas llega a nueve mil 699. Esa distancia del 39 por ciento es la más alta de México y refleja un rezago que no se explica solo con precios bajos. En una entidad donde el 70 por ciento de la población ocupada labora en la informalidad, el ascenso económico es un privilegio reservado para pocos.
El indicador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), incluido en el libro Los Retos de la Economía Mexicana 2025-2030, revelaron un contraste inquietante, la comarca es el estado con el estándar de vida “decente” más barato, pero también el más difícil de alcanzar. La familia tipo tendría que aumentar casi dos tercios sus ingresos para cubrir necesidades básicas. Este dato apunta a un desajuste estructural entre costos y capacidad laboral. Y muestra cómo la pobreza deja de ser una condición temporal para convertirse en un límite permanente.
La comparación con el norte del país ilumina aún más el problema. En Baja California Sur, el ingreso vital asciende a 26 mil 491 pesos mensuales, 66 por ciento más que en el territorio. Sin embargo, la brecha respecto al ingreso real es de solo siete por ciento, lo que evidenció una economía más dinámica y con salarios que acompañan el costo de vida. En la región, los ingresos no avanzan al ritmo de las necesidades. La desigualdad no crece por arriba, crece por debajo, donde no hay movilidad.
Otros indicadores oficiales reforzaron la magnitud del desafío. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social reportó que el 67.4 por ciento de los hogares chiapanecos está por debajo de la línea de bienestar. El estado también tiene el menor Producto Interno Bruto per cápita del país. Solo 20.6 por ciento de la población cuenta con seguridad social, el porcentaje más bajo de México. Y el ingreso promedio laboral por persona, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo ENOE, se mantiene entre los últimos lugares nacionales.
El CIDE advirtió que estas diferencias deben ser el punto de partida para rediseñar las políticas públicas. El reto no es solo aumentar ingresos, sino crear condiciones laborales que permitan alcanzarlos. La pregunta no es cuánto cuesta vivir con dignidad, sino cuándo podrá una familia promedio siquiera acercarse a ello.











































