El caso fue turnado a autoridades de la entidad por posibles delitos ambientales
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
La extracción ilegal de arena en el río Suchiapa volvió a encender alertas ambientales en la entidad, no solo por la presencia de maquinaria clandestina, sino por la magnitud del daño registrado, la afectación de más de mil 800 metros cuadrados en el cauce expuso la vulnerabilidad de los ríos del estado frente a prácticas extractivas que operan al margen de la ley y con impactos difíciles de revertir.
De acuerdo con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Chiapas se mantuvo entre las entidades con mayor número de procedimientos por extracción ilegal de materiales pétreos en cuerpos de agua federales, una actividad que la dependencia ha identificado como una de las principales causas de alteración de cauces y pérdida de estabilidad hidrológica en toda la región.
El desvío parcial del río Suchiapa confirmó un patrón que no es nuevo, puesto que según datos de la Comisión Nacional del Agua, al menos el 35 por ciento de los ríos del estado presenta algún grado de presión por actividades humanas no autorizadas, entre ellas la extracción de arena y grava, lo que incrementa el riesgo de erosión, inundaciones, pérdida de recarga natural, daño a la economía y la de biodiversidad local.
La intervención ocurrió tras una denuncia ciudadana, un elemento clave ante la limitada capacidad de vigilancia permanente, la propia Profepa reconoció que más del 60 por ciento de los aseguramientos por extracción ilegal en la región derivaron de reportes ciudadanos, lo que demostró que el control ambiental depende, en gran medida, de la participación social para frenar estas prácticas.
El impacto trascendió lo ambiental y se conectó con la seguridad de las comunidades, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, señalaron que más del 45 por ciento de la población vive en localidades cercanas a ríos o arroyos, lo que convierte la degradación de los cauces en un riesgo directo para viviendas, actividades productivas y acceso al agua, en ese contexto, el daño en Suchiapa no es un hecho aislado, sino una señal de alerta sobre la urgencia de reforzar la protección de los ríos del estado.











































