Se incrementa la afluencia en el primer cuadro de la ciudad, donde se realizan compras de obsequios y alimentos
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
Las calles del primer cuadro de la ciudad lucen abarrotadas. A pocos días de la Navidad, la dinámica comercial se intensifica y los consumidores recorren tiendas departamentales, mercados y negocios locales en busca de regalos, ropa, calzado y los insumos necesarios para la tradicional cena decembrina. Sin embargo, el ambiente festivo contrasta con la preocupación constante por el encarecimiento del costo de vida.
De acuerdo con un sondeo realizado entre ciudadanos, muchas familias han optado por moderar sus gastos y concentrarse únicamente en la cena navideña. “La economía está demasiado cara, todo está caro. Una cena más o menos cuesta entre 600 y mil pesos”, expresó una entrevistada, reflejando una percepción generalizada sobre el aumento de precios en productos básicos como carnes, frutas, verduras y bebidas.
Otros consumidores priorizan a los más pequeños del hogar, aunque reconocen que el presupuesto es limitado. “Aproximadamente unos tres mil pesos nada más. La economía está muy complicada, sobre todo cuando se trata de los niños. Juguetes, solo porque no alcanza para más”, comentó otro ciudadano. En contraste, hay quienes buscan equilibrar el gasto aprovechando descuentos y comparando precios entre distintos comercios. “Unos dos mil pesos aproximados. Hay ofertas y hay que aprovecharlas; comparé en varias tiendas para encontrar lo más barato”, señaló una compradora.
En términos generales, la mayoría de los ciudadanos estima gastar entre dos mil y tres mil pesos durante la temporada, considerando juguetes, ropa, calzado y alimentos. Este comportamiento coincide con cifras económicas nacionales que muestran una presión constante sobre el poder adquisitivo. Datos oficiales indican que la inflación anual en México se ha mantenido alrededor del cuatro por ciento, mientras que en el rubro de alimentos y bebidas el incremento acumulado en los últimos dos años supera el 15 por ciento, lo que impacta directamente en el consumo decembrino.
A nivel nacional, organismos empresariales estiman que el gasto promedio por familia durante las fiestas navideñas oscila entre tres mil 500 y cinco mil pesos, dependiendo del tamaño del hogar y la región. Tan solo en el mes de diciembre, el comercio registra hasta un 30 por ciento más ventas en comparación con otros meses del año, impulsado por el pago del aguinaldo, una prestación que equivale al menos a 15 días de salario y que representa un ingreso clave para millones de trabajadores.
No obstante, economistas advierten que este ingreso extraordinario debe administrarse con cautela. “La recomendación es administrarlo bien. Sugerimos dividir el aguinaldo en tres partes: una para pagar deudas, otra para cubrir necesidades del hogar o comprar bienes necesarios, y una tercera para el ahorro”, explicó un especialista. Esta estrategia, señalan, ayuda a evitar el sobreendeudamiento que suele presentarse en enero, cuando los gastos superan la capacidad de pago de las familias.
Mientras el comercio celebra el repunte en ventas, los consumidores buscan equilibrar tradición, convivencia y responsabilidad económica, conscientes de que el verdadero reto llegará después de las fiestas.











































