Entre precios variables, riesgos climáticos y la amenaza constante de la roya, productores consolidaron un ciclo positivo
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Tecpatán cerró 2025 con la comercialización de 60 toneladas de café, una cifra que, más allá del volumen, habla de estabilidad en un sector que suele vivir entre la incertidumbre climática y la volatilidad del mercado. En una demarcación territorial donde el café no solo es cultivo sino identidad, este resultado colocó al municipio como un punto de resistencia productiva en el mapa cafetalero de Chiapas.
El dato cobró mayor relevancia si se considera que, de acuerdo con cifras del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, la comarca aportó alrededor del 41 por ciento de la producción nacional de café, mientras que más del 95 por ciento de los cafetaleros del estado son pequeños productores. En Tecpatán, esa realidad se traduce en parcelas familiares que han optado por sostener la producción con modelos diversificados, una estrategia que amortigua riesgos y garantiza ingresos constantes durante el año.
La apuesta por el café bajo sombra, combinado con plátano, cacao y otros cultivos tradicionales, no es solo una decisión agrícola, sino ambiental, según datos de la Comisión Nacional Forestal, los sistemas agroforestales cafetaleros pueden conservar hasta 60 por ciento más biodiversidad que los monocultivos, un valor que hoy se vuelve estratégico frente al cambio climático y la degradación del suelo en el sureste mexicano.
En términos económicos, los precios actuales mostraron un mercado segmentado, pero activo, la cereza entre 10 y 12 pesos por kilo y el café pergamino hasta en 85 pesos reflejaron que el valor se construye en el proceso y la calidad. No es casual que, según la Secretaría de Economía, el café con algún grado de transformación puede incrementar su valor comercial hasta en 120 por ciento frente al grano sin procesar, una lógica que Tecpatán comenzó a capitalizar.
La apertura de mercados nacionales y el interés internacional, suma a un contexto donde, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el consumo de café en México ha crecido cerca del 18 por ciento en la última década. Si el clima acompaña y la roya no avanza, Tecpatán no solo superará su producción en 2026 y consolidará un modelo que demuestra que el café puede ser desarrollo, territorio y permanencia.











































