La congregación fijó una postura al advertir sobre los riesgos físicos, emocionales y sociales de embarazos en menores
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
El reciente caso de una menor de 13 años que dio a luz en este municipio de Los Altos de Chiapas reavivó el debate social, cultural y legal sobre los embarazos infantiles y la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Ante este hecho, la Iglesia católica, a través de la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, fijó postura al señalar que la maternidad en edades tempranas representa riesgos graves para la salud física y emocional de las menores, así como para el desarrollo integral de sus hijas e hijos.
El arzobispo de Tuxtla Gutiérrez explicó que el matrimonio y la procreación no pueden entenderse únicamente desde el aspecto biológico, sino que implican una responsabilidad que exige madurez humana, emocional y social. En ese sentido, recordó que las leyes civiles han establecido límites de edad precisamente para salvaguardar el bienestar de la niñez y prevenir situaciones que comprometan su salud y su futuro.
De acuerdo con el jerarca católico, una niña que queda embarazada alrededor de los 12 años y da a luz a los 13 enfrenta un alto riesgo de complicaciones médicas durante el embarazo y el posparto, además de dificultades para garantizar la alimentación, el cuidado y la educación de su bebé. Estas condiciones, dijo, evidencian la vulnerabilidad en la que se encuentran muchas menores en contextos de pobreza, marginación y falta de acceso a información y servicios de salud.
Si bien reconoció que en comunidades de pueblos originarios existen normas internas y prácticas culturales que han regulado históricamente la vida comunitaria, enfatizó que ninguna costumbre debe estar por encima de los derechos fundamentales de la niñez. Señaló que es indispensable avanzar en procesos de reflexión y formación comunitaria para atender prácticas que puedan poner en riesgo la integridad física y emocional de niñas y adolescentes.
La Iglesia católica hizo un llamado a reforzar la educación en los afectos y en la sexualidad desde una perspectiva integral, formativa y preventiva. El arzobispo advirtió que la falta de una educación adecuada, así como la exposición temprana a contenidos altamente erotizados, contribuyen a escenarios de riesgo que hoy se reflejan en el aumento de embarazos en menores de edad.
Asimismo, subrayó la necesidad de una corresponsabilidad entre las familias, las autoridades civiles, las instituciones educativas y las comunidades para prevenir este tipo de situaciones. Consideró que la protección de la niñez no debe recaer únicamente en un sector, sino que requiere políticas públicas efectivas, acceso a servicios de salud, acompañamiento social y un diálogo intercultural que coloque en el centro el interés superior de niñas, niños y adolescentes.
La postura de la Iglesia se suma a las voces que han exigido una atención integral al caso ocurrido en San Cristóbal de Las Casas y a la problemática de los embarazos infantiles en Chiapas, una entidad donde persisten altos índices de desigualdad y rezago social. El llamado, coincidieron distintos actores, es a no normalizar estas situaciones y a trabajar de manera conjunta para garantizar que las infancias crezcan en entornos seguros, con acceso a educación, salud y oportunidades de desarrollo pleno.











































