La participación de universidades y voluntarios reforzó una estrategia que busca erradicar el analfabetismo y asegurar continuidad educativa
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El primer semestre de 2026 podría marcar un punto de quiebre en la lucha contra el analfabetismo en la entidad, con hasta 44 municipios en condiciones de levantar bandera blanca, un escenario que no se registraba de forma simultánea en décadas. El avance es resultado del despliegue territorial del programa Chiapas Puede, cuya estrategia ha logrado traducir la alfabetización en presencia comunitaria y seguimiento constante, más allá de cifras administrativas.
El impacto no se limita a estos municipios, dado que, en paralelo, 50 demarcaciones concentraron la atención de más de 60 mil personas, una apuesta directa para modificar el indicador estatal. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la entidad mantiene una de las tasas de analfabetismo más altas del país, con alrededor del 13 por ciento de su población mayor de 15 años sin saber leer ni escribir.
La estrategia estatal se sostiene por aumentar la efectividad en territorio y reducir de manera sostenida el rezago educativo. Esta lógica respondió a diagnósticos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, que señalaban que ocho de cada 10 personas analfabetas en la comarca viven en localidades rurales o indígenas, donde la alfabetización es una herramienta para acceder a otros derechos básicos.
El Instituto Chiapaneco para la Educación de Jóvenes y Adultos prevé atender a más de 75 mil personas, muchas de ellas encaminadas a continuar estudios de primaria y secundaria. Según la Secretaría de Educación Pública, solo tres de cada 10 personas alfabetizadas logran dar el siguiente paso educativo si no existe acompañamiento institucional, por lo que la continuidad académica se perfila como el verdadero reto tras erradicar el analfabetismo.
A este esfuerzo se han sumado instituciones de educación superior como la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, que convocó a su comunidad universitaria como voluntaria alfabetizadora. Este modelo coincide con datos de la Secretaría de Educación que detallaron que los programas con participación universitaria elevan hasta en 25 por cientola permanencia de los estudiantes.











































