Autoridades deben implementar medidas de mitigación para proteger especies y humedales ante estos proyectos
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Chiapas, la reactivación y construcción de proyectos ferroviarios como la Línea K del Tren Interoceánico y el Tren Maya ha encendido alertas sobre los riesgos ambientales asociados, dado que, expertos en biodiversidad y análisis geofacial puntualizaron que las intervenciones en ríos y sistemas lagunarios alteran cauces, erosionan márgenes y afectan ecosistemas acuáticos, poniendo en riesgo especies endémicas y medios de vida locales.
El investigador en estudios costeros, José Reyes Díaz Gallegos, mencionó que las modificaciones sin estudios de impacto adecuados pueden generar daños irreversibles. Añadió que trabajos de maquinaria pesada, rectificación de ríos y dragados en zonas como Arriaga, Tonalá, Pijijiapan y Tapachula han reducido niveles de agua y acelerado la erosión, esto culmina por afectar a la pesca y la productividad de los pobladores.
Las obras de infraestructura ferroviaria tienen como finalidad la conectividad y el desarrollo económico, incluyendo la explotación turística de sitios arqueológicos y reservas naturales, sin embargo, datos oficiales del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) explicaron que en la comarca se han perdido más de mil 200 hectáreas de humedales costeros entre 2018 y 2024, un deterioro que compromete la resiliencia ambiental de la región.
Estudios de la Comisión Nacional del Agua, recalcaron que el 35 por ciento de los cauces modificados en proyectos recientes presentan erosión avanzada, mientras que el Sistema Nacional de Información sobre Biodiversidad, reportó que al menos 28 especies acuáticas de importancia local han disminuido en sus poblaciones en los últimos cinco años. Asimismo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, estimó que la actividad pesquera en zonas afectadas ha caído entre 15 y 20 por ciento debido a la degradación de los ecosistemas lagunares.
Ante este panorama, especialistas confirmaron en que la planificación de proyectos ferroviarios debe incorporar estudios ambientales exhaustivos y medidas de mitigación. La situación en la entidad mostró que, sin estos controles, la modernización del transporte puede tener un costo ambiental que impacta no solo a la biodiversidad, sino a comunidades que dependen de los recursos hídricos y pesqueros del estado.











































