Aprovechan residuos agroindustriales para reducir la contaminación e impulsar la economía circular
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Investigadores chiapanecos trabajan en el desarrollo de plásticos biodegradables a partir de semillas de mango, un fruto representativo del estado y uno de los principales motores de su economía agrícola. El proyecto científico busca transformar residuos agroindustriales en materiales sustentables que contribuyan a disminuir el uso de plásticos convencionales y el impacto ambiental que estos generan.
Chiapas ocupa el cuarto lugar nacional en la producción de mango y es reconocido a nivel internacional como estado de origen del Mango Ataúlfo. Más allá de su valor comercial y alimentario, este fruto se ha convertido en materia prima para la innovación científica, al aprovechar una de sus partes menos utilizadas: la semilla.
La investigación se centra en el almidón contenido en el cotiledón de la semilla del mango, un residuo que comúnmente se desecha durante el proceso de consumo e industrialización del fruto. De acuerdo con los especialistas, la semilla representa aproximadamente el 40 por ciento del volumen total del mango, lo que la convierte en una fuente abundante de materia prima.
“Esto es el rico Mango Ataúlfo, que tenemos la temporalidad que va a empezar ahorita en febrero y termina más o menos en julio… de ahí obtenemos lo que es la semilla, la abrimos y obtenemos lo que es el cotiledón… le damos un tratamiento alcalino y después de eso trituramos, tamizamos y obtenemos lo que es este almidón”.
Mediante procesos químicos y físicos, el almidón extraído se convierte en la base para la elaboración de bioplásticos. Aunque estos materiales no buscan competir directamente con los plásticos tradicionales derivados del petróleo, sí representan una alternativa viable para reducir su consumo gradual, especialmente en productos de uso cotidiano.
Las posibles aplicaciones del material son diversas y van desde bolsas biodegradables hasta utensilios reutilizables como platos, cucharas y vasos, los cuales podrían emplearse en contextos donde se requiere disminuir la generación de residuos contaminantes.
“Las posibilidades son generación de tal vez bolsas que sean biodegradables… sí podemos utilizarlos para ir sustituyendo, disminuyendo su consumo… hacer algunas cucharas, platos, vasos reutilizables”.
El proyecto adquiere especial relevancia en un contexto ambiental complejo. Chiapas genera alrededor de 2.7 toneladas de residuos al año, lo que representa un reto significativo para los sistemas de manejo de desechos y para la conservación de ecosistemas. Frente a este panorama, los investigadores plantean que los residuos agrícolas pueden dejar de ser un problema para convertirse en una oportunidad de innovación.
“El sentido de la investigación es poder aprovechar los residuos en nuestro estado… buscar la manera en que toda esa generación no sea solo contaminación ambiental, sino que tenga algo innovador… podemos aplicar este material tanto en cuestiones alimentarias como energéticas”.
Además del desarrollo de bioplásticos, el almidón del mango podría emplearse como espesante natural, similar a la fécula de maíz o de papa, con aplicaciones en la industria alimentaria. De manera paralela, se exploran posibles usos en proyectos energéticos, en colaboración con áreas científicas y tecnológicas, ampliando el impacto potencial de la investigación.
Actualmente, Chiapas cuenta con más de 38 mil hectáreas sembradas de mango, junto con estados como Sinaloa, Nayarit y Guerrero. En la entidad, más de seis mil 500 productores participan en esta cadena productiva, de la cual se exportan más de 35 mil toneladas, principalmente al mercado estadounidense.
Con este tipo de iniciativas, el mango chiapaneco no solo fortalece la economía agrícola del estado, sino que también se posiciona como un insumo clave para el desarrollo de soluciones sustentables. La ciencia local apuesta así por la economía circular y la reducción de residuos, demostrando que la innovación puede surgir desde los recursos y saberes del propio territorio.











































