La falta de Internet limita el desarrollo en Chiapas. Sin conexión, miles de hogares siguen en
rezago
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Mientras el país avanza hacia una conectividad casi universal, Chiapas sigue rezagado. En 2024,
apenas el 50.7 por ciento de los hogares chiapanecos contaron con acceso a Internet, lo que lo
posicionó en el último lugar nacional, muy por debajo del promedio nacional del 73.6 por ciento.
Esta cifra no solo refleja una desigualdad tecnológica, sino una barrera estructural que limita el
acceso a derechos fundamentales como la educación, la información y la participación ciudadana.
La brecha digital en Chiapas no puede reducirse a un simple problema de cobertura o
infraestructura. Es, sobre todo, una expresión de desigualdad histórica. En un país donde más del
83 por ciento de la población de seis años o más utiliza Internet, la mitad de los hogares
chiapanecos sigue al margen de esta herramienta que hoy define buena parte de la vida pública y
privada. La falta de acceso no es solo tecnológica, es educativa, económica y territorial.
Uno de los factores que agrava esta exclusión es la baja alfabetización digital. A nivel nacional, casi
una de cada 10 personas que no usan Internet argumentó no saber cómo hacerlo. En un estado
con altos niveles de marginación, este dato adquiere otro peso, no basta con conectar hogares,
también se necesita conectar saberes. Sin estrategias educativas integrales, cualquier avance en
infraestructura será limitado.
Además, la idea de que el Internet es una herramienta de lujo y no de necesidad sigue vigente en
muchas regiones del estado. En contraste con otras entidades donde más del 84 por ciento de los
hogares están conectados y el comercio electrónico es cotidiano, en Chiapas la conexión sigue
siendo una opción, no una prioridad. Eso refuerza la dependencia de canales tradicionales para el
acceso a bienes y servicios, incluso en momentos donde no siempre están disponibles.
El reto para Chiapas no es solo técnico, sino político y social. Un hogar sin Internet es un hogar
desconectado del desarrollo. Sin una estrategia integral que combine inversión, educación digital y
políticas públicas enfocadas a comunidades rurales, la mitad de los hogares chiapanecos navegará
en la exclusión. Y con cada año que pase, la distancia será más difícil de remontar.











































