Productores destacan por su dedicación y procesos innovadores. El grano local es ahora referente
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En un contexto donde la competitividad del café de especialidad crece a nivel global, Chiapas reafirmó su posición como referente mundial gracias al triunfo de la Finca Santa Cruz en el certamen internacional Taza de Excelencia 2025. Dos primeros lugares en las categorías Lavado Tradicional y Honey y Naturales Tradicionales, marcaron no solo un reconocimiento técnico, sino una consagración del trabajo constante de una región que respira café.
Los productores Cruz José Argüello Miceli y Cruz José Argüello Enríquez lograron puntajes por encima de los 90 puntos, esto consolidó la reputación de su finca ubicada en La Concordia. Pero detrás de esas cifras está una historia de experimentación, procesos minuciosos y una cadena de valor que involucra a familias, comunidades y saberes que se perfeccionan con el tiempo. Su Geisha Red Honey, desarrollado durante años, es un ejemplo claro de cómo la tradición y la innovación pueden convivir en una taza.
Es importante señalar que dicho reconocimiento cuenta con una destacada trayectoria en este certamen, puesto que, el grano chiapaneco no solo se ha consolidado como el mejor referente en sabor, aroma, textura y calidad en la más reciente edición, dado que, ha conseguido consolidarse enesta distinción desde 2019, 2021 y 2022, así como en 2023, donde ganaron el segundo lugar en la subasta con un nuevo proceso que habían estado desarrollando durante años.
Más allá del galardón, el café chiapaneco encuentra en estas plataformas una vía de entrada a mercados que valoran la trazabilidad y la excelencia sensorial. El director del Instituto Estatal del Café, Jorge Utrilla, destacó que este tipo de certámenes no solo proyectan la calidad del grano, sino que empujan al sector a mantener un proceso de mejora continua, gracias a la retroalimentación directa con jueces y compradores especializados.
Chiapas tiene hoy a casi 200 mil productores que, en ocho regiones, mantienen viva una economía agroalimentaria con implicaciones sociales, ambientales y culturales. La vocación cafetalera de estas comunidades no solo es estratégica, es identidad. Por eso, este tipo de reconocimientos no se viven como un simple logro comercial, sino como una celebración colectiva del esfuerzo y el arraigo.
En esta “nueva era” para el café chiapaneco, como la ha llamado Gobierno estatal, la meta no solo es mantener el estándar de calidad, sino expandir los beneficios económicos hacia las bases productivas. Convertir cada logro internacional en mejores condiciones locales será el verdadero indicador de éxito para una industria que ha sabido demostrar, taza tras taza, que la excelencia también crece entre montañas.











































