Alzan la voz tras meses de silencio e impunidad, denunciando la falta de acción de autoridades y alta incidencia en el modus operandi
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
Han transcurrido 10 meses desde que tres adolescentes fueron violentamente sustraídos de sus hogares en Arriaga, Chiapas. Durante este tiempo, sus familias han vivido en un estado constante de miedo e incertidumbre, sin respuestas ni avances en la búsqueda. Esta semana, las madres de los jóvenes decidieron alzar la voz, denunciando públicamente la desaparición forzada de sus hijos y el abandono institucional que han enfrentado en este proceso.
Adriana Camacho Nolasco es madre de Emanuel Alemán Camacho, quien fue llevado de su casa en la madrugada del 20 de agosto de 2024. Adriana recuerda cómo un grupo de hombres armados irrumpió en su hogar a las tres de la mañana. “Entraron tirando puertas, llegaron hasta el cuarto. Me levanté cuando me enfocaron con una lámpara, ya estaban apuntando a mi hijo”, relató con angustia. Según su testimonio, los hombres no llevaban pasamontañas y estaban vestidos como policías, con chalecos antibalas.
“El hombre que apuntaba a mi hijo solo me dijo que se lo llevaba a la fiscalía. Al preguntar por qué, me respondió que ‘estaban levantando a puros menores de edad’”, agregó.
Además de llevarse a Emanuel, los hombres sustrajeron tres teléfonos celulares, dejándolos incomunicados. La madre describe a su hijo como un joven responsable, involucrado en actividades de la iglesia. “Era un niño que trabajaba con su abuelo y me entregaba lo que ganaba”, recordó con nostalgia.
Tras la desaparición de Emanuel, Adriana se vio obligada a abandonar su hogar junto con sus otros tres hijos. “Mis hijos están aterrados. No es justo que estemos de casa en casa, buscando cómo sobrevivir. Mi situación económica es precaria, trabajo en limpieza”, explicó. A pesar de haber recurrido a las autoridades, solo han recibido la respuesta de que “están investigando” y que “están vivos”, sin pruebas ni avances claros.
Por su parte, María Guadalupe Cruz Martínez, madre de Martín Gustavo Ramos Cruz, narró la angustiante noche del 19 de agosto de 2024, cuando hombres armados entraron en su hogar. “Eran las 10:30 de la noche. Entraron vestidos de negro con armas y se llevaron a mi hijo”, relató. Martín, de 15 años, era un estudiante apasionado por el fútbol, alejado de las malas compañías. “No tenía antecedentes, era un buen niño”, enfatizó. María Guadalupe, madre soltera, ha tenido que enfrentar esta situación sin apoyo institucional. “No he recibido una sola llamada en estos 10 meses. Siempre nos dicen que están buscando, pero no hay respuestas”, lamentó.
Candy Torales, madre de Ángel Fabricio Santiago Torales, desaparecido también el 19 de agosto, narró cómo hombres encapuchados y armados se llevaron a su hijo sin dar explicaciones. “Ángel había regresado de su primer día de clases en la preparatoria. No sabemos quiénes se los llevaron ni por qué”, expresó.
Las tres familias comparten una dolorosa experiencia: sus hijos fueron privados de la libertad sin orden de aprehensión ni justificación, en un contexto de total opacidad. A pesar de su insistencia, las autoridades no han proporcionado respuestas, y se han reportado más casos de “levantones” en Arriaga que permanecen en la sombra del miedo.
Las madres también acusan a las autoridades locales de desinterés y omisión. “Todo nos cobran, todo cuesta”, señalaron, reflejando cómo este largo periodo de silencio no fue por resignación, sino por presión institucional. “Nos hicieron guardar silencio”, afirmó Adriana, quien ahora ha decidido hablar en busca de justicia.











































