Con 25 mil productores activos, el sector enfrenta retos que requieren representación auténtica y consensuada
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
El sector palmicultor en México atraviesa una doble batalla,por un lado, enfrenta los retos estructurales del mercado nacional; por el otro, combate de manera interna a personajes que, sin respaldo legal ni reconocimiento del gremio, pretenden hablar en nombre de miles de productores. Organizaciones de Chiapas, Campeche se deslindaron este miércoles de Sergio Lucio Villalón y Roberto Marín, a quienes señalaron por usurpar funciones y buscar beneficios personales, no colectivos.
La molestia va más allá del descontento político. En un contexto donde la cadena de valor de la palma de aceite representa un ingreso directo para más de 25 mil productores según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader, 2023), las decisiones sobre comercialización, inventarios o interlocución institucional tienen consecuencias económicas reales. Por eso, exigen que las autoridades no legitimen a quienes no forman parte de las estructuras representativas.
Al conflicto se suma la preocupación por una industria que se expande, pero sin reglas claras para su sostenibilidad. Según el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), la superficie sembrada de palma creció un 78.6 por ciento entre 2014 y 2023, lo que elevó la presión sobre las extractoras y aumentó los riesgos de sobreproducción y desplazamiento de racimos frescos. Esta situación ha obligado al sector a sentarse con instancias públicas y privadas en mesas de trabajo que buscan dar soluciones inmediatas al manejo de inventarios y a la estabilidad de precios.
México ya produce el 36 por ciento del aceite de palma que consume, lo que coloca al país en una posición clave para reducir importaciones y fortalecer el mercado interno. Sin embargo, para que ese potencial se traduzca en bienestar, los productores exigen reglas claras y representación legítima.
El presidente regional del gremio, José Luis Méndez Hernández, sintetizó la demanda con una advertencia: “los logros del sector no pueden ser usados como bandera por quienes no han sembrado ni una palma”. Y no le falta razón: de acuerdo con el Observatorio Agroalimentario de México, la producción de aceite crudo de palma creció un 46 por ciento en la última década, alcanzando las 278 mil toneladas en 2023. Ese avance no puede estar sujeto a intereses ajenos, mucho menos si estos buscan representar al sector desde el margen y sin legitimidad.











































