Iniciativa que devuelve autoestima y seguridad a quienes más lo necesitan
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
En la 16 Poniente esquina Primera Norte de Tuxtla Gutiérrez, un taller especial se ha convertido en un faro de esperanza para muchas mujeres que luchan contra el cáncer. Este espacio se dedica a la recepción de donaciones de cabello, que artesanas chiapanecas utilizan para confeccionar pelucas de manera completamente artesanal. Miriam Sumuano, una de las encargadas de esta noble labor, compartió que hasta la fecha se han entregado 18 pelucas en lo que va del año.
“En este año aquí en el DIF municipal, la entrega que ellas hicieron fueron nueve y nueve, estamos hablando de 18. Vamos a seguir caminando con los hospitales para poder sacar adelante más peluquitas y entregar”, comentó Sumuano, enfatizando la importancia de esta labor en la recuperación emocional de las mujeres afectadas.
Sin embargo, a pesar de la generosidad de la comunidad, el número de pelucas entregadas ha disminuido en comparación con años anteriores, donde se alcanzaban hasta 500 pelucas anuales. Por ello, la invitación a donar sigue abierta, puesto que cada peluca puede costar en el mercado entre 20 mil y 30 mil pesos, pero aquí se entrega gratuitamente a quienes más lo necesitan.
Estefanía Frías, directora del DIF Tuxtla Gutiérrez, expresó su esperanza de aumentar la producción gracias a las próximas donaciones. “Ahorita estábamos realizando dos pelucas por semana, pero va a venir mucha gente a donarnos, y entre más cabello tengamos, más producción podemos tener. Estamos pensando hacer hasta cuatro pelucas porque es de manera artesanal”, señaló.
La donación de cabello no solo se trata de un acto solidario, sino que también está cargado de emociones. Un ejemplo de esto es Ángel Caballero, un joven donante que se unió a esta causa hace ocho años. “Me dejé crecer el cabello dándole los mejores cuidados que podía, y cuando logré la meta, que para mí eran cuatro coletas, mi cabello medía más de un metro. Fue una satisfacción muy bonita ver que colaboré casi con la mitad de una peluca”, compartió Ángel, resaltando el impacto emocional de su contribución.
“Me da mucho sentimiento porque sé que son personas que no la pasan bien, y ver su emoción de saber que tienen algo que yo tengo la bendición de tener, es muy fuerte”, añadió, reflejando la conexión que se forma entre donantes y receptoras de estas pelucas.
Si tú también quieres ser parte de esta cadena de amor y esperanza, acércate al taller de pelucas oncológicas de Tuxtla Gutiérrez. El único requisito es donar cabello limpio, sin decolorar y de al menos 30 centímetros de largo. Tu generosidad puede cambiar la vida de una mujer que hoy lucha contra el cáncer, brindándole no solo una peluca, sino también la oportunidad de recuperar su confianza y sonrisa.











































