Alba Moguel renunció al comité del programa tras acusar a la alcaldía de ignorar proyectos clave
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La fractura entre sociedad civil y Gobierno municipal quedó evidenciada con la renuncia de la coordinadora del Comité Ciudadano de Pueblos Mágicos en San Cristóbal de Las Casas, Alba María de Guadalupe Moguel Gómez. La salida de Moguel no fue discreta, acusó a la alcaldesa Fabiola Ricci de bloquear iniciativas clave para el turismo y excluir al comité de decisiones fundamentales para el sector. La renuncia marcó un punto crítico en la relación entre autoridades y actores locales comprometidos con el desarrollo turístico.
En su carta, la ahora excoordinadora lamentó el desinterés institucional hacia proyectos estratégicos como murales conmemorativos, conservación patrimonial, señalética y módulos de atención turística. La omisión no solo impidió avances concretos; desactivó la participación de cámaras empresariales, prestadores de servicios y asociaciones que, en teoría, deberían ser aliados del Gobierno municipal en la promoción del Pueblo Mágico. La falta de diálogo no es un simple descuido, es un obstáculo estructural.
San Cristóbal recibe más de 1.5 millones de visitantes al año, según datos de la Secretaría de Turismo estatal, lo que representa una de las principales fuentes de ingreso para el municipio. Pese a ello, la entidad ocupa el penúltimo lugar nacional en inversión pública turística por habitante, con apenas 20 pesos anuales destinados al rubro, según el Instituto Belisario Domínguez. Esta desconexión entre potencial y gestión reveló una falta de visión estratégica que afecta a comerciantes, hoteleros y comunidades rurales.
A esto se suma un hecho más preocupante, de los 177 Pueblos Mágicos del país, San Cristóbal ocupa el lugar 28 en visitas, pero ha descendido 10 posiciones en percepción de experiencia turística, de acuerdo con el Monitor de Reputación de Destinos. La ausencia de un comité activo y respaldado compromete su capacidad para recuperar terreno. Sin articulación institucional, los planes de mejora y promoción quedan relegados al papel.
La renuncia de Moguel Gómez no solo representó la salida de una funcionaria; simbolizó la ruptura de un proyecto colectivo. Cuando el diálogo se rompe y los actores clave son ignorados, el título de “Pueblo Mágico” corre el riesgo de volverse una etiqueta vacía. La renuncia lanzó una advertencia, sin voluntad política, la magia se desvanece.
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Lamentó el desinterés hacia proyectos como murales conmemorativos, conservación patrimonial, señalética y módulos de atención











































