Autoridades publicaron la numeración y llaman a denunciar cualquier anomalía para evitar impactos mayores
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El reciente robo de 10 mil aretes de identificación para ganado, pertenecientes al Sistema Nacional de Identificación Individual de Ganado (SINIIGA), ha encendido las alarmas entre ganaderos de la Costa y Soconusco. Estos dispositivos son clave para el control sanitario y la trazabilidad del hato nacional, por lo que su sustracción abre la puerta a la entrada irregular de reses y al riesgo de fraudes en la compraventa.
El sector teme que los aretes robados alimenten un mercado negro que ya ha generado pérdidas millonarias. De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), México cuenta con 35.2 millones de cabezas de bovino registradas hasta 2023, de las cuales Chiapas concentró más de 1.6 millones, ubicándose entre los cinco estados con mayor producción. Un uso indebido de identificadores comprometería la trazabilidad y, con ello, la exportación de carne y derivados.
Además del impacto económico, los ganaderos advirtieron de riesgos sanitarios. El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) reportó que cada año se realizan en promedio 4.5 millones de pruebas de tuberculosis bovina en el país como parte de los programas de control. La pérdida de aretes podría alterar este sistema de vigilancia e incluso retrasar el reconocimiento de México como país libre de ciertas enfermedades, requisito clave para exportar a mercados como Estados Unidos y Canadá.
Otro dato que preocupa es el flujo de ganado ilegal. Según la propia SADER, durante 2022 se aseguraron más de 12 mil cabezas de res que ingresaron de manera irregular desde Centroamérica. Los productores locales temen que los aretes robados terminen sirviendo para “legalizar” animales de contrabando, lo que agravaría la competencia desleal y pondría en riesgo la seguridad alimentaria en la región.
Por ahora, las autoridades publicaron la numeración de los identificadores sustraídos y llamaron a denunciar cualquier anomalía. Sin embargo, líderes del sector insistieron en reforzar la vigilancia y extender la alerta a la zona Norte y Selva, donde la movilidad de ganado es intensa. La expectativa es que la investigación aclare pronto cómo ocurrió el robo y se evite que los aretes lleguen al mercado negro.











































